La columna se enfoca en alguno de los más importantes temas de la semana de impacto mundial y latinoamericano. Aspectos políticos y de coyuntura con fuentes de medios internacionales acreditadas. Otros artículos del autor: http://bit.ly/GnzloRuiz
Gonzalo Ruiz Álvarez
Gonzalo Ruiz Álvarez es Subdirector Adjunto de este Diario desde 2008. Ha sido articulista de opinión en EL COMERCIO desde 1991. Dirige el espacio de opinión matutino en Radio Quito y Platinum FM. Ha trabajado en radio y TV desde 1978.

La ansiosa y larga espera mundial por la vacuna

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Domingo 27 de septiembre 2020

Nuestro ‘reino’ por una vacuna. Una búsqueda ansiosa y delirante embarga a buena parte de los habitantes de las grandes ciudades.

Mientras los gobiernos no atinan a contener las nuevas oleadas del coronavirus. Mientras la imagen todavía catastrófica de las pinturas de otrora que recogían plagas, pestes y muerte se fueron convirtiendo en la perversa compañera real de millones.

Mientras las morgues se llenaban, los cementerios no daban abasto y la gente se desplomaba en las calles, lo mismo en Wuhan que luego en Guayaquil o Quito.

Mientras las bolsas se desplomaban y millones se quedaban en el desempleo, la comunidad científica se quemaba - se quema - las pestañas por acertar con una vacuna.

Mientras ‘doctores’ avispados, nigromantes y milagreros se desgañitaban voceando fórmulas químicas y plantas curativas, la gente sigue aferrada a la noticia.

Cada noche, como desde hace medio año, la gente mira los noticieros de la tele y persigue las redes sociales - aquellas bien informadas, con respaldo, o las fábricas de mentiras - ansiosa por descubrir la noticia.

Y no llega la noticia. Unos días nos sorprenden con el avance de tal o cual laboratorio. Otro día una gran multinacional aliada a universidades de prestigio nos dicen que la fórmula ya está, que van en tal o cual fase científica de pruebas, contrastes y, como es menester, la comprobación tarda. Tardará.

La espera de la vacuna es como una larga y angustiosa agonía. La ansiedad que pasa por volver al cine, al fútbol o al teatro, por arrancarse la mascarilla y respirar profundamente.

Y esa búsqueda de libertad, a veces, nubla la razón. Millones se lanzan a las calles a manifestar en Berlín o Buenos Aires con sentido de urgencia pero con bastante irresponsabilidad que, como el covid, también es contagiosa.

Llegan los rebrotes y la vacuna que busca la inmunidad - lo del rebaño fue un anhelo que sucumbió - pero hasta su prueba, ratificación y enorme proceso industrial de millones de dosis, el mundo cambió. Ya no es el mismo.