Únicamente un 43% de nuestro cuerpo corresponde a células de origen humano; el resto, son “colonizadores microscópicos”

Imagen referencial. Únicamente un 43% de nuestro cuerpo corresponde a células de origen humano; el resto, son “colonizadores microscópicos”, Foto: Pixabay

Miércoles 11 de abril 2018

#paraquecaches

¿Sabías que el 57% de las células de tu cuerpo no son humanas?

Redacción Afull (I)

Como parte de la evolución de los seres vivos sobre la faz de la Tierra, los seres humanos compartimos también con otras especies. Únicamente un 43% de nuestro cuerpo corresponde a células de origen humano; el resto, son “colonizadores microscópicos”, asegura un artículo publicado por la BBC.

Esta parte escondida del cuerpo humano se denomina microbioma. Conocido también como el genoma de la microbiota, es uno de los dos grupos de genes que un organismo contiene. El primer ‘set’ de genes codifica el genoma del organismo, en este caso, del ser humano. Pero la microbiota codifica los genes de los microorganismos que se encuentran en el interior, explica el libro ‘The Human Microbiome Handbook’, del Departamento de Biología Molecular y Celular de la Universidad de Guelph (Canadá).

Estos microorganismos “son esenciales para tu salud”, explica a la BBC el director del Departamento de Ciencias de Microbioma del Instituto Max Planck, Ruth Ley. Entre los microorganismos que habitan nuestro cuerpo se pueden encontrar bacterias, virus, hongos y arqueas.

Originalmente, se creía que las células de otros microorganismos superaban a las células humanas dentro del cuerpo en una relación de 10 a uno. Sin embargo, con el tiempo los científicos han ido reduciendo esta brecha hasta casi una relación de un 50%.

Sin embargo, en cuanto a información genética, los microorganismos le ganan a nuestras células humanas. El genoma humano está compuesto de alrededor de
20 000 genes, mientras que los genes microbióticos suman entre dos y 20 millones.

La nota de BBC explica que la mayor concentración de vida microscópica se encuentra en los rincones más oscuros de los intestinos. Los lugares del cuerpo donde el oxígeno casi no llega son los espacios ideales para la proliferación de otro tipo de vida.