Vladimir Serrano: ‘Es momento para concertar y salir de 14 años difíciles’

Vladimir Serrano (Quito 1952) estudió Derecho en la Universidad Central de Quito. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Vladimir Serrano (Quito 1952) estudió Derecho en la Universidad Central de Quito. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Vladimir Serrano (Quito 1952) estudió Derecho en la Universidad Central de Quito. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

¿Qué significa concertar en nuestra realidad?

La palabra concertación lleva a otra: concierto, y ahí hablamos de una orquesta con varios instrumentos que logran compatibilizar y sacar una melodía. Es una metáfora para comparar el empeño que alguien puede tener por una unidad. Veo ahora al presidente Guillermo Lasso con mucho afán de unir al país y esta es una tarea histórica.

¿La corrupción conspira contra este propósito?

Si todo en la naturaleza se corrompe es muy difícil que la psique humana se corrompa. No es de asombrarse que el primer Gobierno de nuestro país, el de Juan José Flores, se beneficiara con el monopolio de la sal. Vicente Rocafuerte logró componer la corrupción con mano dura, más dura que la de García Moreno, quien intentó acabar con la corrupción, pero no pudo hasta que fue asesinado por tirano. Como país lamentablemente hemos vivido entre la dictadura y la anarquía, por lo que ha sido difícil la institucionalización democrática.

Así, la concertación sería un camino complejo…

Es un camino complejo. Uno de nuestros problemas centrales en la política es el sistema presidencialista con un Ejecutivo, un Legislativo y una justicia diferenciados. En los regímenes parlamentarios se vive con la concertación, el partido político que ganó tiene la mayoría en el Congreso, maneja el Ejecutivo y organiza los ministerios con el resto de los partidos.

La clave es la Asamblea.

En el régimen presidencial el Ejecutivo a la larga está cogobernando con el Parlamento, nunca va a lograr integración, por eso el objetivo es una concertación. El correísmo anunció que será oposición civilizada, pero si es manejado por el expresidente Rafael Correa van a incidir elementos subjetivos poderosos. Su comportamiento lo hizo alejarse de los derechos humanos, hablamos de alguien que se bajó del carro para pelearse con un joven de 16 años, que persiguió a indígenas, ecologistas, periodistas… Entonces, si él maneja ese grupo parlamentario ¿qué se puede esperar?

¿Cuál sería el camino?

Habrá que generar espacios de participación en el gobierno. Recuerdo varios intentos y cuando era niño se hablaba de los gobiernos de compactación nacional. El ejemplo más claro fue cuando a Velasco Ibarra le proclamaron presidente en 1944, en la llamada Gloriosa, cuando se depuso a Carlos Arroyo del Río. Le correspondió gobernar con una asamblea izquierdista que tenía de presidente a Francisco Arízaga Luque; tenía un conservador de vicepresidente, que era Manuel Eligio Flor Torres; secretario de la asamblea era nada menos que Pedro Jorge Vera, su ministro de Gobierno fue Carlos Guevara Moreno, que supuestamente había combatido del lado de la República en la Guerra Civil Española. Pero Velasco gobernó con un parlamento que a la larga le resultó contrario.

¿Lo de 1944 demuestra que tras un primer momento de concertación viene una realidad dura?

Exactamente. Para el derrocamiento de Arroyo del Río se conformó la Unión Nacional Democrática, integrada por conservadores, socialistas, comunistas, liberales. Muchos llegaron al Parlamento y ahí Velasco Ibarra ya no pudo concertar.

¿Cómo se debe liderar una concertación?

Voy a poner ejemplos. Velasco Ibarra era un hombre muy extraño psíquicamente. Julio César Trujillo contaba que en una sesión de gabinete había dicho: mis canarios me han aconsejado que bote a un ministro. Tengo otra referencia, Simón Bustamante Cárdenas fue ministro de Industrias de Velasco Ibarra, me contó que lo quiso mandar preso en una sesión del gabinete por oponerse a un contrato. Cuenta que los ministros le dijeron: señor Presidente, no puede mandar preso a un ministro. Bustamante me dijo que ahí renunció.

Pesa mucho la psiquis de quien está al frente…
Definitivamente. Por eso es que creo que una singular mayoría de ecuatorianos queremos vivir en paz nos sentimos contentos con lo que pasó el 11 de abril. Me da la impresión de que el economista Andrés Arauz no es una persona con las alteraciones de Correa, ciertamente, pero no había seguridad de que Correa con su actitud dictatorial no tratara de ejercer el poder.

¿Estamos en un lugar en el que las tendencias políticas pueden concertar?

Son momentos. Compararía a Guillermo Lasso con Galo Plaza Lasso, su pariente. Él también quiso concertar y tuvo entre sus ministros, incluso, a un expresidente de la República, Andrés F. Córdoba. Tuvo ministros socialistas…

¿Pero podemos iniciar una concertación?
Creo que hay gente para que se sume y que es un buen momento para concertar y salir de 14 años difíciles. Sí podemos esperar la concertación. Esperemos que haya racionalidad y sentido patriótico en el Parlamento.

Hoja de vida 

Vladimir Serrano (Quito 1952) estudió Derecho en la Universidad Central de Quito.

Tiene estudios de posgrado de análisis psicológico. Pertenece a la Asociación Internacional de Psicología Analítica.

Además, es integrante de la Academia Nacional de Historia. En ese campo, una de sus obras emblemáticas es 200 años de personajes quiteños.
Se ha desempeñado como catedrático universitario.