22 de mayo de 2019 00:00

Desabastecimiento de 6 de 16 fármacos para VIH en el Carlos Andrade Marín

Imagen referencial. La Contraloría General del Estado informó que solicitó un examen especial a los procesos de contratación y ejecución de los contratos para la adquisición de medicamentos, insumos y reactivos para las pruebas del VIH/sida.  Foto: Archiv

Imagen referencial. La Contraloría General del Estado informó que solicitó un examen especial a los procesos de contratación y ejecución de los contratos para la adquisición de medicamentos, insumos y reactivos para las pruebas del VIH/sida. Foto: Archivo/ Diego Pallero/ EL COMERCIO.

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Valeria Heredia

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Iván, un hombre de 53 años que prefiere mantener su nombre real en reserva, aprendió a vivir con el VIH. Cada noche toma una pastilla para evitar la reproducción del virus. Si en el hospital no le dan, usa sus tabletas de reserva y sigue el tratamiento. De no hacerlo, podría morir en menos de dos meses, según médicos consultados.

Los antirretrovirales son aquellos medicamentos usados específicamente para el tratamiento de enfermedades infecciosas, como el VIH/sida.

En Ecuador hay 22 fármacos para estos pacientes. Van desde medicinas básicas o llamadas de primera línea, con ocho fórmulas; siete de segunda; y tres de tercera, el tratamiento más fuerte. El resto (cuatro) son los denominados PTMI, para prevenir la transmisión materno-infantil.

Para su adquisición, el Estado invirtió el año pasado USD 10,1 millones; superior a lo reportado en el 2017, cuando fueron 6,4 millones, según dijo en marzo el Ministerio de Salud.

Pero no solo la red pública los abastece. Miembros de colectivos denunciaron la falta de antirretrovirales y otros insumos en casas de salud del Seguro Social, como el Hospital Carlos Andrade Marín.

Antirretroviral, vital para quien tiene VIH


Danilo Manzano es activista por los derechos de las diversidades sexuales. En sus redes sociales, el 14 de mayo visibilizó la falta de fármacos para quienes tienen VIH.

“El Seguro Social debe tener los medicamentos e insumos necesarios para los pacientes con VIH; es su derecho”.

Manzano también advirtió que no es la primera vez que ocurre. “En el 2018 también se generó una alerta de este tipo. Semanas después se solucionó, pero la idea es que no se repita, ya que se trata de vidas”.

Además, según activistas, faltan reactivos para elaborar la prueba de CD4 o carga viral, importante para conocer el estado de salud del paciente.

A Iván, por ejemplo, ya se le terminó el medicamento proporcionado en la casa de salud, por lo que ahora recurre a sus reservas. Las consiguió gracias a una donación.

Además, en uno de sus viajes compró una caja con 30 tabletas, a USD 300. Le durarán un mes. “Es difícil conseguirlo. No se venden en farmacias”.

En el Andrade Marín se atiende a 1 673 personas diagnosticadas con VIH: 1 478 son hombres y 175, mujeres.

Su gerente, Juan Páez, reconoció que hay desabastecimiento de algunos de esos medicamentos, específicamente de seis de una lista de 16 fármacos que se adquiere en la casa salud cada ocho meses.

Este problema -explica- responde a tres razones: demoras en la entrega de las medicinas por parte de los proveedores, falta de cotización de productos y largos procesos de contratación. “Son cosas que no están en nuestras manos, pero buscamos soluciones”.

En el Hospital se optó por compras por ínfima cuantía. Se trata de una figura de contratación que tiene un techo de compra no mayor a USD 7 000. Se pidieron préstamos de fármacos a casas de la red de salud pública.

El volumen no es alto; depende de lo que otros tengan en ‘stock’, dice Marco Cóndor, encargado de los procesos de contratación en el hospital.

Páez, además, argumentó que el número de pacientes con VIH aumentó. En el 2018 hubo 311 pacientes nuevos y los cuatro primeros meses del 2019 ya hay 103 más. Desarrollamos acciones -dijo- para entregar algo más de medicación.

Ahora se barajan soluciones definitivas. El motivo: en ciertos medicamentos hay reservas para un mes más. Es por ello que recomienda la flexibilización de las compras para que los hospitales adquieran medicina e insumos, solos.

Esos esfuerzos no son suficientes, reitera Iván. Él insiste en que los pacientes no pueden esperar. Si lo hacen, el virus puede mutar y hacerse más fuerte. “Eso implica un deterioro inmediato de la salud de la persona; sus defensas pueden bajar a menos de 500”.

Lo explica Ricardo Jiménez, responsable nacional del área de VIH de la Cruz Roja. “No pueden dejar el fármaco, adquirirían una o varias infecciones oportunistas”.

La entrega de las fórmulas es importante para un paciente; al igual que la educación a la ciudadanía, coinciden Jiménez y Efraín Soria, de la Fundación Equidad, una de las entidades que receptan y entregan donaciones de fármacos.

“Hay que apostar a la educación y a la prevención”, comenta Soria. En este mes, como hace 30 años, se conmemorará el Día de las Personas Fallecidas por VIH. El objetivo: prevenir este mal. En Quito se hará una vigilia, el 25 de mayo.

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