21 de September de 2009 00:00

Las veredas se convierten en talleres de trabajo

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Redacción Quito

Las veredas del sur de la ciudad  se han  convertido   en una carrera de obstáculos. A la hora de caminar por las aceras, los peatones deben estar atentos a cada movimiento para evitar tropezar con  baterías de automóviles, llantas de las vulcanizadoras, muebles de madera, motos…



Lo que dice la Ley

Los conductores  que estacionen sus  vehículos  en los espacios destinados a un uso exclusivo de personas con discapacidad o mujeres embarazadas o vías de circulación peatonal incurren en una contravención de segunda clase. 
La sanción  que estipula la Ley es  equivalente al 10  por ciento de la remuneración básica unificada del trabajador en general y reducción de 3 puntos en su licencia de conducir.Rosa Medina caminaba  apresurada con su bebé en brazos   por la avenida Maldonado y Joaquín Gutiérrez, en el sur, el sábado pasado.   Llevaba  una pañalera  en el hombro y constantemente acomodaba  a su hijo, quien   se resbalaba  por el ajetreo.

Mientras lo hacía, se   detuvo, un auto estaba frente a ella parqueado en la acera. Medina  bajó  a la calzada   para continuar   su recorrido. “Es   sumamente molestoso que el peatón tenga que bajar a la calle porque   los autos   se estacionan en  las veredas.  Eso obstaculiza el paso”.

Algo parecido  sucedió  a José Paredes, quien caminaba  por la avenida Maldonado y Amaluza,  hacia el centro comercial El Recreo. En  su trayecto  se encontró con una carpa de plástico extendida en la acera. El propietario del  local, donde se confeccionan toldos, utilizaba la vereda  para acomodar su mercadería.

A Paredes no le quedó más remedio que  bajar a la calle para continuar su camino. “No me molesta   bajarme a la calle cuando hay ventas o negocios, pero sí me preocupa cuando veo  a niños hacerlo. Se corre el riesgo de sufrir accidentes”.

En la avenida Mariscal Sucre y Ajaví, en el suroccidente, el panorama no cambia. En el lugar funciona una mecánica de motocicletas. El sábado, una hilera de motos estaba estacionada en el exterior de ese local.

Según la Ley de Tránsito, “los propietarios de mecánicas, estaciones de servicio, talleres de bicicletas, motos, y de  reparación o adecuación de vehículos, que presten sus servicios en la vía pública, incurren en una contravención de segunda clase”.  

Sin embargo, su  propietaria, quien no quiso identificarse,   aseguró no cometer ninguna infracción. Dijo  que el lugar forma   parte del estacionamiento  de su  negocio. “Aún así dejamos  un espacio al rincón de la acera para  los peatones”.

A pocos metros de este sitio, funciona una vidriería. Allí, los  propietarios colocaron  el  material  hasta la mitad de la acera. Además, estacionaron camionetas que se encargan de transportar el material. “Las aceras se vuelven aún más estrechas si hay autos parqueados sobre ellas. Uno debe hacerse flaquita para  pasar. La otra opción es torear los autos”, dijo  Margarita Carrillo, una vecina del lugar.
 
Sandra Cruz tiene un negocio   sobre esa misma avenida.  Dice que no ha tenido inconvenientes por los mal estacionados, aunque reconoce que sus clientes se quejan por la falta de espacios peatonales.

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