24 de junio de 2019 00:00

En verano se activan planes ante riesgos por el clima en Quito

San Antonio de Pichincha, al norte de Quito, es uno de los lugares con presencia de fuertes vientos. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

San Antonio de Pichincha, en el norte de Quito, es uno de los lugares con presencia de fuertes vientos. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Ana María Carvajal
Redactora
amcarvajal@elcomercio.com (I)

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Los primeros vientos, cinco conatos de incendio forestal y el incremento en los índices de radiación solar dan cuenta del inicio de la época seca en Quito.

Actualmente, la capital enfrenta una etapa de transición de la época lluviosa a la veraniega. Por eso, el miércoles 26 de junio se presentará un balance de atención de emergencias en el invierno 2018-2019 y el Plan de activación, prevención y respuesta ante la incidencia de incendios forestales para este año.

Según la Secretaría de Seguridad y Gobernabilidad, hasta el momento no se han registrado emergencias por las ráfagas. Sin embargo, las molestias por el viento y el polvo ya se sintieron en San Antonio de Pichincha, donde la semana pasada la calidad del aire se vio afectada por el fenómeno.

Raúl Parra, analista de Pronósticos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), explicó que esta transición está siendo cada vez más notoria y se refleja en los cambios en la conformación atmosférica: cielos poco nubosos, incrementos en la radiación ultravioleta y ráfagas fuertes y ocasionales desde el lunes pasado en varias localidades de la región Interandina.

Estas últimas, hasta el momento han sido de 40 a 50 kilómetros por hora (k/h), pero el técnico explica que pueden llegar a 70 k/h, especialmente en la zona de los valles.

Por ejemplo, en Tababela se han registrado ráfagas de hasta 42 km/h y, según Parra, a veces pueden incidir en el aterrizaje y despegue de los vuelos.

Las variaciones de presión fortalecen los vientos. Entre más marcadas diferencias haya entre las regiones del Litoral y la Interandina, más fuertes los vientos, explica Parra.

Según Christian Rivera, especialista en temas de prevención, no existe una zona en especial riesgo porque toda la ciudad es propensa a vientos. Inciden los accidentes geográficos que hay en este gran callejón que es Quito.

En estas circunstancias, en la capital, además de las ráfagas, se pueden presentar torbellinos y tormentas de polvo. Pero, además, pueden caer árboles, letreros, antenas y las ventanas abiertas se pueden romper.

Otro problema recurrente es el desprendimiento de techos de fibrocemento y otros materiales, por no estar bien anclados en los muros de las construcciones. Para evitar que vuelen y causen daños materiales o heridas a los transeúntes, estos deben sujetarse con alambre, tornillos o estructuras metálicas (ver consejos).

Otro problema común son las caídas de árboles. Estos se vuelcan, dice Rivera, porque están viejos, sus raíces están podridas o el tronco está ahorcado en una base de cemento.

En estos días, son más comunes los cielos despejados y el incremento en la radiación. Según el Inamhi, en la última semana ya ha habido radiación de 12 puntos en Quito, especialmente al mediodía. Ese nivel ya es considerado excesivamente alto, por lo que hay que extremar los cuidados de la piel, evitando exponerse al sol y, si es necesario, hacerlo con protector solar, gorra, gafas y ropa liviana y clara.

Estos niveles de radiación se han elevado en veranos anteriores hasta 14 o 15 puntos.

En cuanto a los conatos e incendios forestales entre julio y septiembre del año pasado hubo más que en el 2017. Pero según un informe del Cuerpo de Bomberos de septiembre pasado, bajó la cantidad de hectáreas quemadas en un 64,8%.

El miércoles 26 de junio del 2019 se conocerá sobre la campaña de prevención para evitar que el fuego siga consumiendo los bosques.

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