16 de julio de 2018 00:00

Vecinos y técnicos concursan por su barrio en Quito

El barrio Solidaridad Quitumbe participa en el concurso ‘Barrio ejemplar y sostenible’. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

El barrio Solidaridad Quitumbe participa en el concurso ‘Barrio ejemplar y sostenible’. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Ana María Carvajal y Daniel Romero. Redactores (I)

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El barrio es la célula principal que conforma una ciudad. Sus moradores son quienes saben sobre sus problemas y fortalezas, y ese conocimiento es el que quiere aprovechar el Municipio para un modelo de trabajo con las ciudadelas.

Mañana vence el plazo para inscribirse en el concurso Barrio ejemplar y sostenible’. Está a cargo del Instituto Metropolitano de Planificación Urbana (IMPU) y, según esta entidad, pueden inscribirse barrios, pero también equipos técnicos de arquitectos, diseñadores y sociólogos.

Por ejemplo, en el barrio Solidaridad Quitumbe, se sumarán tres arquitectos a los miembros de la Asamblea Barrial que representa a 350 familias de ese sector del sur.

Sandra López, quien representa a esta zona ante la Asamblea de Quito, afirma que el proyecto que postularán al concurso tiene que ver con el uso de una franja de equipamiento comunitario, que el Municipio asignó a la parroquia Quitumbe cuando esta fue planeada.

Ahora allí está la Plaza Quitumbe, en donde se realizan conciertos. Pero en el área que cruza directamente por su barrio proponen generar espacios productivos, de economía solidaria, salas para eventos, sitios para yoga, entre otros.

Su idea es que estos espacios sirvan también a barrios aledaños como Issfa, Alpallacta, Caminos del Inca y otros.

La finalidad de este concurso es conformar equipos entre técnicos y moradores para desarrollar un proyecto que haga de un barrio un lugar sostenible. Y esto, según José Ordónez, director ejecutivo del IMPU, deberá ser un lugar con prácticas que se enmarcan dentro de cinco elementos.

El primero es lograr un equilibrio entre los recursos existentes y el consumo. En este punto, según el IMPU, temas como el de la movilidad o reciclaje son importantes para ahorrar tiempo o reutilizar desechos aprovechables.

El segundo es que tenga prácticas saludables. Por ejemplo, el cuidado del mobiliario urbano y aceras, evitar la contaminación. El que sea un sector que atraiga a la gente para vivir es el tercer elemento, aunque se puede experimentar otros tipos de uso de suelo. “La idea es combinar distintos usos, pero que sea habitable”, asegura Ordóñez.

El cuarto elemento es la corresponsabilidad. Ordóñez indica que el único requisito para inscribir a un sector es que cuente con una asamblea barrial. “Queremos que se vuelva un barrio modelo de gestión sobre cómo planificar con los mismos moradores”. El último elemento es el emprendimiento. El fin es que existan propuestas que potencien ideas y generen ingresos.

No hay un límite de cupos. El Municipio escogerá un proyecto de barrio por el norte, el centro, el sur y los valles, cuatro en total. A cada uno se le entregará USD 200 000 para desarrollarlo.

A partir del miércoles, cuando se definan los inscritos, el IMPU empezará a conformar equipos. Después hará una capacitación sobre los lineamientos para presentar el proyecto, que deberá ser entregado hasta el 12 de septiembre.

El Colegio de Arquitectos colabora con la iniciativa. Lucía Miño, coordinadora de la Comisión de Concursos de la entidad, dice que se busca fomentar la unión entre profesionales y vecinos en un trabajo que permita el desarrollo de un barrio habitable, amigable, sustentable y accesible.

Así se planea aportar a la ciudad en sus planes rumbo al 2040, como una ciudad inclusiva, global y competitiva, ambientalmente responsable, diseñada para la vida y que valore su cultura e historia.

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