4 de noviembre de 2018 00:00

Vecinos de diferentes barrios de Quito se organizan contra la inseguridad

Un grupo de vecinos de la Mena 2 realizó una protesta el pasado 23 de octubre. Fotos: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Un grupo de vecinos de la Mena 2 realizó una protesta el pasado 23 de octubre. Fotos: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Diego Bravo

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Los robos y asaltos a transeúntes, vehículos, viviendas y negocios, como tiendas y bodegas, son un dolor de cabeza para los vecinos y dirigentes de algunos barrios de Quito. Ante esa problemática, ellos se organizan e implementan estrategias para afrontar la inseguridad.

Según datos del Ministerio del Interior, desde enero hasta septiembre del 2017 hubo 4 717 denuncias por robo a personas en la capital. En el mismo período de este año se reportaron 4 813, lo cual implica un incremento del 2,04%.

Digna Barcia es presidenta de la Federación de Barrios de Quito, que agrupa a más de 100 zonas. Asegura que los dirigentes y moradores realizan diferentes medidas dependiendo de la realidad de cada sector. Por ejemplo, una fue organizar una marcha, a mediados de mayo, en la que se solicitó a la Policía Nacional más patrullajes en los puntos considerados sensibles.

Asimismo, se busca capacitar a la gente en temas de prevención de delitos. El 8 de noviembre se desarrollará, en el Centro de Arte Contemporáneo, el foro ‘Se siente seguro en su barrio’. Participarán dirigentes, ciudadanos, autoridades del Ministerio del Interior y la Secretaría de Seguridad de la Alcaldía. El objetivo: fomentar la unidad con las entidades y plantear propuestas para afrontar los robos.

También se crearon comisiones especializadas de seguridad en cada barrio para que se organicen los vecinos. Estas se encargan de manejar los grupos de Whatsapp en los que se difunden las alertas sobre los delitos.

Así ocurre en La Floresta, en donde Marlene Toapanta preside la Comisión. A través de esa red social, ella convocó a los moradores al plantón por la inseguridad, que se realizó el miércoles 31 de octubre en las calles Toledo y Lérida.

Protestaron por los robos que allí ocurren casi todos los días. Portaron carteles con las frases: “¡Floresta exige más resguardo policial!”, “¡Unidos contra la delincuencia!”, “¡Por un barrio pacífico y seguro!”.

Los vecinos del barrio dicen que desconocidos se movilizan en carros sin placas para asaltar. Recuerdan que la semana pasada fueron atracados estudiantes de la Politécnica.

Otra estrategia es fomentar el uso de las alarmas comunitarias. Según datos de la Secretaría de Seguridad, 1 201 se instalaron en 512 zonas con una inversión de USD 1,5 millones. Juan Zapata preside esa entidad y manifiesta que la prioridad es que la gente conozca los esquemas de prevención.

Para la instalación de los equipos, técnicos visitaron los barrios y capacitaron en uso y mantenimiento. Están conectados a las UPC de los barrios.

También se aplicó un plan para la recuperación de espacios públicos en los que se concentra la venta de droga, consumo de licor e inseguridad.

En este proyecto, la gente diseña lo que se necesita y el Municipio lo implementa. Por ejemplo, nuevos juegos para los niños, recreación lúdica para adultos mayores, etc. De esa forma, con una inversión que supera los USD 4 millones se recuperaron los parques de La Bota, Calderón, San Diego, Nueva Aurora, Conocoto.

Pero los vecinos buscan otras alternativas para protegerse. Nelson Tipanguano, presidente del Comité Barrial de La Ecuatoriana, en el sur, tienen previsto pintar mensajes disuasivos en carteles, los cuales serán colocados en la calle Joaquín Játiva. En estos se advertirá que si un “ladrón es detenido, este será castigado” por la comunidad. El dirigente dice que los delitos son recurrentes en esa calle. “Uno sale de la casa con precaución. Acá asaltan en motos y vehículos”.

Esa estrategia se aplicó en la Ferroviaria Baja. Su presidenta, Teresa Utreras, cuenta que los moradores se han unido para afrontar la inseguridad, sobre todo en la calle Abelardo Andrade. Para ella, un mensaje disuasivo pintado en una de las paredes les “ayudó bastante” a ahuyentar la delincuencia. A eso se suma que instalaron las alarmas comunitarias y se apoyan entre vecinos.

En una de las calles del barrio Balcón del Sur se adoptó una medida similar. El mensaje en una pared: “Ladrón cogido será quemado”, resalta con letras verdes. Los vecinos indican que los robos a transeúntes y casas son recurrentes.

En el barrio Mena 2 se viven realidades similares. Su presidenta, Anita García, creó el chat de WhatsApp con el que se alerta a la Policía. Por ejemplo, la noche del 24 de octubre se notificó que un grupo de chicos fue asaltado por dos hombres que se movilizaban en motocicleta. Días antes una bodega fue robada por hombres armados. Recién el barrio organizó un plantón en contra de la inseguridad. Reclamaron mayor compromiso a la Policía, para que ayude a reducir los robos y asaltos.
 

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