14 de septiembre de 2020 16:31

El Vaticano confía en la renovación de un acuerdo histórico con China

El Vaticano, en Roma, espera renovar un acuerdo histórico con China. Foto: REUTERS

El Vaticano, en Roma, espera renovar un acuerdo histórico con China referente al nombramiento de obispos en China. Foto: REUTERS

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El jefe de la diplomacia vaticana, el cardenal Pietro Parolin, se mostró este lunes, 14 de septiembre del 2020, muy confiado sobre la próxima renovación de un acuerdo histórico con China sobre los obispos, logrado hace dos años.

Este acuerdo provisional terminará “en octubre”, en la fecha de aniversario de su entrada en vigor, dijo a la prensa italiana, tras un encuentro privado el lunes con el jefe de gobierno italiano Giuseppe Conte.

“Nuestra intención es que sea prolongado (...) ¿Hay la misma intención de parte de los ciudadanos chinos? Pienso y espero que sí”, declaró el prelado, según declaraciones difundidas por la agencia Ansa.

“Un rumbo fue dado y vale la pena continuarlo”, señaló el cardenal, gran defensor de este acuerdo.

Agregó que “nuestro interés actual con China es normalizar hasta donde sea posible la vida de la iglesia”.

Los detractores católicos del acuerdo entre el Vaticano y China se refieren con frecuencia a los incumplimientos chinos en los campos de la libertad religiosa y derechos humanos.

El Vaticano firmó el 22 de septiembre de 2018 este acuerdo histórico con el régimen comunista de Pekín, sobre el espinoso asunto del nombramiento de los obispos en China.

Según este acuerdo, el papa Francisco reconoció inmediatamente a siete obispos chinos nombrados por el Gobierno sin su autorización, así como un octavo obispo a título póstumo.

Pero el asunto de los obispos reconocidos por el Vaticano, pero no por China, no fue solucionado explícitamente por este texto que nunca ha sido publicado.

El acuerdo provisional prevé en principio que los futuros nombramientos de obispos chinos pasen por el papa como es el caso en el mundo entero.

Los 12 millones de católicos chinos, muy minoritarios en ese país de cerca de 1 400 millones de habitantes, han vivido durante décadas en tensión entre una Iglesia “patriótica” controlada por el régimen comunista y una Iglesia clandestina que reconoce la autoridad del Papa Francisco y es a veces perseguida por eso.

El acuerdo busca poner fin a esta división.

El acuerdo es únicamente sobre la religión y no sobre el establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y la Santa Sede, rotas en 1951, dos años después de la llegada al poder de los comunistas.

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