2 de February de 2010 00:00

Uribe confirmó su viaje a Quito para analizar la crisis de Haití

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Santiago Zeas, corresponsal en Bogotá y Redacción Política

Tras 26  meses desde su última visita a Ecuador, el presidente colombiano Álvaro Uribe viajará este  jueves a Quito. Su objetivo es asistir a la reunión extraordinaria de jefes de Estado de la Unasur, convocada por el presidente Rafael Correa, en calidad de presidente pro témpore de este grupo continental,  para analizar la crítica situación que vive Haití.

No obstante, explicaron fuentes oficiales de la Cancillería en Quito, dicha cumbre emergente no ha sido confirmada todavía, pues se necesita saber cuántos mandatarios sudamericanos acogerán el pedido de Ecuador.



La relación bilateral
Desde marzo de 2008, los presidentes Rafael Correa y Álvaro Uribe no han tenido un encuentro oficial. Pero, las  delegaciones de ambos países han trabajado bajo sus  instrucciones. 
Durante la gestión del canciller Fander Falconí, Ecuador avanzó con mayor rapidez en el restablecimiento de relaciones diplomáticas. 
Dentro de la agenda trazada está previsto superar “los temas sensibles” que aún dificultan el pleno definitivo  acercamiento.  Precisamente, Uribe fue el único que, hasta el cierre de esta edición, ha aceptado la invitación formulada por Correa. Anoche, el vocero César Mauricio Velásquez dijo, desde la Casa de Nariño, que “el Presidente de Colombia ha confirmado su asistencia a ese encuentro”.

De concretarse  esta cumbre, Uribe pisará suelo ecuatoriano después de dos años y dos meses desde su última visita. El 30 de noviembre de 2007, el Mandatario colombiano fue el único de la región  que asistió a la ceremonia de inauguración de la Asamblea Constituyente en Montecristi.

La visita del jueves de Uribe será, además, la primera luego de que su ejército violara  la soberanía territorial ecuatoriana, tras el  ataque del 1 de marzo de 2008 al campamento clandestino de las FARC en Angostura.

El bombardeo, que mató al jefe guerrillero Raúl Reyes y a otras 25 personas, provocó la ruptura de las relaciones bilaterales entre los gobiernos de Quito y Bogotá.  

Desde entonces, el reencuentro entre los dos mandatarios ha sido lento. Recién en  noviembre pasado, Correa y Uribe resolvieron comenzar un proceso de normalización de lazos diplomáticos, a través de la designación de encargados de Negocios, quienes reabrieron las respectivas embajadas en Ecuador y Colombia.

Pero, ambos gobiernos aún no han fijado fecha para el nombramiento de sus embajadores titulares. Ambas cancillerías han señalado que esa acción se dará una vez que ambos países hayan resuelto todos los “temas sensibles” de la agenda bilateral.

Si bien la posibilidad de esta visita, por sí sola, implica un gesto político importante para el acercamiento de los dos países, no está prevista una agenda de discusión a nivel bilateral.

La Cancillería ecuatoriana aseguró que el único motor que impulsa la invitación de Correa a Uribe, y a los demás presidentes de la región, es la necesidad de ayudar a  la devastada Haití.
Es decir, no se prevé un espacio de diálogo privado entre los dos mandatarios vecinos.

De su parte, Velásquez tampoco precisó si Uribe tiene previsto alguna reunión con su homólogo ecuatoriano. El funcionario se limitó a señalar que la presencia del Mandatario colombiano obedece a la preocupación generada por Haití y por las posibilidades reales que tiene Unasur, como bloque continental, para gestionar un ayuda a la nación más pobre del hemisferio.

Pese a estas aclaraciones que hacen las diplomacias de ambos países, el ex canciller ecuatoriano, José Ayala Lasso, se mostró complacido por el gesto de Uribe. “Demuestra su deseo de estrechar vínculos con nuestro país y construir un futuro de cooperación duradero”.

El ex ministro de Gobierno y conocedor de temas diplomáticos, Mauricio Gándara, tiene, incluso, una lectura más amplia del significado político de la posible cumbre sudamericana en Quito.

“Correa no solo debe aprovechar la visita de su homólogo para acercar a los dos gobiernos”. También puede ser una oportunidad valiosa para limar asperezas  entre Colombia y Venezuela y, de esta manera, reducir la tensión entre ambas naciones, agudizada desde julio pasado.

Sin embargo, no se han producido anuncios diplomáticos desde Caracas que confirmen la asistencia del presidente Hugo Chávez. La fuerza de la convocatoria  se evaluará en las próximas horas.

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