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La tarea pendiente de Ecuador es diversificar exportaciones hacia la UE

El sector bananero consolidó sus envíos en los cuatro años del acuerdo entre Ecuador y la Unión Europea. Foto: Archivo / El Comercio

El sector bananero consolidó sus envíos en los cuatro años del acuerdo entre Ecuador y la Unión Europea. Foto: Archivo / El Comercio

El sector bananero consolidó sus envíos en los cuatro años del acuerdo entre Ecuador y la Unión Europea. Foto: Archivo / El Comercio

En cuatro años del acuerdo con la Unión Europea el comercio entre ambos socios se diversificó y creció. Pero los resultados se sostienen en productos primarios, por lo que el gran reto es la diversificación.

Esos son los primeros resultados de la Evaluación de Impacto del Acuerdo, que incluye los aspectos económico, social, ambiental y en derechos humanos (incluido lo laboral).

El texto final del estudio, financiado por la UE, se presentará en los próximos meses.

El convenio entró en vigor el 2017, justo antes de que el país quedara fuera de un sistema temporal de preferencias arancelarias, que permitía el ingreso de un número limitado de productos ecuatorianos al bloque sin pagar aranceles.

Mantener y ampliar esos beneficios están entre los mayores logros del tratado, que permitió que no se perdiera mercado frente a Colombia y Perú, países que tienen acuerdo con el bloque desde el 2013. Así lo explica Derk Bienen, director de la Evaluación.

Las exportaciones del país al mercado europeo se concentran -como ocurría antes del acuerdo- en productos agrícolas como cacao, banano y flores cortadas, y atún. Los tres últimos están entre los envíos que tienen mayor aumento.

Esta evolución es importante, según Bienen, porque son alimentos básicos, cuya demanda incluso subió en la pandemia. “Ecuador es uno de los que más se beneficia del acuerdo en cuanto al impacto sobre el Producto Interno Bruto, frente a Colombia y Perú”.

Pero aparte de los productos alimenticios procesados, no hay manufacturas entre los 20 principales envíos a la UE y esto se debe a una escasa o incipiente diversificación de la canasta, apuntó Bienen.

Para David López, jefe técnico de la Cámara de Comercio de Quito, efectivamente un componente del acuerdo era garantizar los envíos tradicionales vía preferencias, pero otro era ampliar la oferta y en eso hay tareas pendientes.

Según la Evaluación, el número de productos exportados a la UE se ha estancado desde que entró en vigor el acuerdo e, incluso, el segmento de nuevos insumos enviados bajó ligeramente de 349 en el período 2012-2016 a 340 en los años 2017-2019.

Entre estos están aquellos de pequeñas y medianas firmas, lo cual es positivo, dijo López.


Ecuador produce más alimentos; tres sectores bajan su actividad

Otro indicador interesante es el impacto del acuerdo en 59 actividades. El balance general es favorable para Ecuador y refleja un aumento en el rubro de construcción y producción alimenticia: frutas y hortalizas.

Pero se ha evidenciado también una reducción de la producción de tres sectores ecuatorianos: textil, vehículos y químicos. Para López, todo acuerdo trae beneficios al consumidor, pues accede a productos asequibles.

David Molina, director de la Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana (Cinae), cree que un acuerdo debe mirarse de forma global y en esa línea el tratado con la UE es positivo.

A escala sectorial, reconoce que el tratado impulsó la participación de autos europeos en el mercado local, porque llegan con menor precio, mientras la industria local perdió peso.

Este resultado, sin embargo, no es culpa del acuerdo sino de la falta de políticas del Gobierno para que la industria local sea más competitiva, dijo Molina.

Un ejemplo de ello es que los autos europeos pagan ya un 10% de arancel, mientras que las piezas para las ensambladoras en el país se gravan con el 15%.

López también cree que hace falta mayor promoción de las envíos y mayor gestión de las oficinas comerciales.

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