7 de enero de 2019 12:55

En Tungurahua y Cotopaxi, las oficinas judiciales están vacías, faltan jueces o tienen filtraciones de agua

A 30 kilómetros de Pelileo está Baños de Agua Santa. En esta urbe funciona la Unidad Multicompetente. Es un edificio moderno con fachada de vidrio. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Modesto Moreta

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Fachadas desproporcionadas, espacios desaprovechados, filtraciones de agua, escaso personal y oficinas ocupadas por otras entidades son evidentes en las unidades judiciales multicompetentes construidas en los cantones de Quero, Pelileo y Baños, en Tungurahua, y Pujilí, en Cotopaxi.

En las grandes construcciones subutilizadas de 3 y 4 plantas, edificadas en el 2011, ahora no solo laboran jueces y funcionarios judiciales, sino también funcionan las comisarías, jefaturas políticas y las defensorías públicas.

Estas dependencias llegaron a través de convenios con el Consejo de las Judicatura.

La denuncia sobre la subutilización la presentó en septiembre pasado (2018), Marcelo Merlo, presidente del Consejo de la Judicatura transitorio, luego de los resultados de la evaluación que esta entidad realizó a una serie de edificios judiciales construidas desde el 2011 a escala nacional.

Según el informe presentado, las obras fueron sobredimensionadas y actualmente están subutilizados por el bajo número de personas que laboran en estas gigantes construcciones.

Quero: nueve personas laboran en 2 702 metros 

En Quero (Tungurahua) la infraestructura es una combinación entre hormigón armado y una estructura de hierro de 2 702 metros cuadrados (m2), repartido en cuatro plantas. Allí laboran nueve personas.

En el primer piso está la sala de espera. Hay tres pantallas LED en la que se indican las audiencias del día.

También hay una ventanilla de información que tiene poco trabajo.

En el ingreso no hay controles, ni guardias. A pesar que se ubicó el sistema para detectar metales estos no funcionan.

En la tercera planta laboran la Defensoría Pública, la Comisaría Nacional y la Jefatura Política, estas dos últimas recibe pocos usuarios.

También cuenta con un ascensor y gradas de emergencias a la que solo tienen acceso los jueces que ocupan la cuarta planta. El edificio es uno de los más modernos de este cantón de Tungurahua.

Miguel Yancha es abogado en el cantón Quero y realiza gestiones en esa Unidad. Dice que sin ser un técnico en la construcción se puede dar cuenta que la edificación tiene espacios desperdiciados, especialmente por los grandes volados de la fachada y las terrazas con que cuenta.

“Aparentemente es una construcción gigante y hay mucho desperdicio en la fachada, pero la atención es buena a pesar que atienden a otros cantones como Tisaleo, Mocha y Cevallos”.

El delegado Provincial de la Judicatura de Tungurahua, Mauricio Pangol, explica que en la construcción se invirtió USD 2,4 millones y apenas trabajan nueve personas, es decir, cada funcionario cuenta con 300 m2, cuando 2,5 m2 es suficiente por cada persona, según especialistas.

Por eso, en ese edificio hace más de un año trabajan la Defensoría Pública, la Comisaría Nacional y la Jefatura Política.

La obra fue edificada para atender a 20 000 habitantes de Quero y también de Tisaleo, Mocha y Cevallos donde tiene la competencia territorial.

“Para el número de habitantes construir un edificio de estas características y dimensiones es para 200 años”, asegura Pangol.

La Judicatura tiene 43 unidades con problemas de subutilización 

La casa de la Judicatura de Otavalo. Foto: Alvaro Pineda para  EL COMERCIO


En Baños hay oficinas en desuso 

A 30 kilómetros de Pelileo está Baños de Agua Santa. En esta urbe funciona la Unidad Multicompetente. Es un edificio moderno con fachada de vidrio. La construcción de dos plantas y abrió sus puertas hace tres años.

Esta construcción tiene varias oficinas que no están en uso, pues según los funcionarios de la entidad hace cuatro meses uno de los tres jueces que laboraba en este cantón fue transferido a otra ciudad.

A la par dejaron de funcionar las áreas técnica, médica, psicológica y de trabajo social, que estuvieron a punto de entregárselas al Ministerio de Agricultura y Ganadería, pero por el espacio reducido decidieron no ocuparlas.

En la primera planta de este complejo con grandes jardines y estacionamientos está el área de atención al público, pero tampoco funciona el equipo de detección de armas de fuego y tampoco hay guardias de seguridad.

En el segundo piso están ‪las dos salas para audiencia. En la pantalla LED se muestra cuatro audiencias en el día.

Patricio Paredes es abogado y constantemente tramite varios casos dentro de la Unidad. Cuenta que el sistema judicial a pesar que cambio tiene problemas por la salida de uno de los jueces multicompetentes.

“La situación es difícil, debido a que los dos jueces que están a cargo del despacho no se alcanzan y se demoran en los procesos”.

La sala de espera de la Unidad Multicompetente de Pelileo tiene 24 sillas para que los usuarios que realizan sus trámites en ‪las dos ventanillas habilitadas, pero apenas cuatro personas esperen atención, mientras que en la segunda planta de la edificación se cumplió una audiencia en una ‪de las tres salas. “La atención mejoró y hay más espacios”, dice Julio Acosta, jurista ambateño.

La edificación está en las calles ‪22 de Julio y García Moreno, en el centro de Pelileo.

En Pujilí hay problemas  

En el cantón Pujilí, en Cotopaxi, la moderna construcción edificada hace cuatro años tiene problemas por la filtración de agua lluvia. A pesar que la fachada es de vidrio, las paredes de la entrada principal y en los interiores están deterioradas por la humedad.

La infraestructura de alrededor de 1 300 m2 es una combinación de hormigón y la estructura es de hierro. Ahí trabajan 23 funcionarios. Y hace cinco meses el Consejo de la Judicatura entregó dos oficinas de la tercera planta a la Defensoría Pública, pues estaban subutilizadas.

“En la construcción al momento no hay subutilización, mejor hace falta más espacios para ubicar el archivo que datan desde 1810”, dice Gianella Recalde, coordinadora de la Unidad, mientras realiza un recorrido por las instalaciones.

Las cajas de color blanco donde se guarda la documentación de juicios están embodegados en dos cuartos que anteriormente funcionaban como oficinas. Arturo Ugsha, delegado del Consejo de la Judicatura de Cotopaxi, expresa que antes había subutilización, pero las oficinas se cedieron a la Defensoría Pública para que atienda a las personas que no tienen dinero para contratar un abogado.

La atención es gratuita y en una forma rápida en que la gente puede presentar las demandas. “La agrupación de las instituciones dan agilidad y eficiencia en los procesos, porque están cerca. Siempre pensando en el usuario que requiere agilidad en sus casos”.

En estas dependencias trabaja un juez multicompetente de lo penal y tres de lo civil, es decir, laboran 23 personas. “Eso permite la atención de los habitantes de las parroquias

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