9 de octubre de 2020 00:00

El tiempo de traslado en bus bajó entre dos y 10 minutos en Quito

Usuarios que viajaron desde la Río Coca hasta La Marín no respetaron la distancia. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Usuarios que viajaron desde la Río Coca hasta La Marín no respetaron la distancia. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Sara Ortiz
Redactora (I)

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Faltaban tres minutos para la salida del articulado MB-32 desde la estación Río Coca de la Ecovía, en el norte de Quito, y ya todos los asientos estaban ocupados.

A las 17:10 del martes 6 de octubre del 2020, los pasajeros avanzaban presurosos por el pasillo, en plena hora pico. La noche arribaba también. A las 17:13 llegó la hora de partir. Las luces de la estación desfilaban cada vez más rápidas al otro lado de las ventanas.

Moviéndose con dificultad entre las personas ubicadas en el pasillo, un hombre de aproximadamente 1,50 m de estatura, cubierto con mascarilla negra, se hizo un lugar cerca de la ventana, junto al fuelle del articulado. El resto de su viaje hacia La Marín, en el Centro Histórico, permaneció en silencio y mirando perezosamente hacia la calle.

Desde la Río Coca hasta la terminal Playón de La Marín hay 8,7 kilómetros de distancia. Antes de la pandemia del coronavirus, ese trayecto tomaba más de 40 minutos, en hora pico. El martes pasado, el viaje en la unidad MB-32 demoró 34 minutos.

La Empresa de Transporte de Pasajeros es la encargada de gestionar la operación del Trolebús, Ecovía y Corredor Sur Oriental. Según sus mediciones, los tiempos de traslado de pasajeros se han reducido, en promedio, en dos minutos en horas pico y tres minutos en horas valle.

En el articulado MB-32 de la Ecovía caben 120 pasajeros con un aforo del 100%. Pero debido a la propagación del covid-19, la unidad debe circular con el 50% del aforo. A las 17:18 había más de 100 pasajeros. Adentro del vehículo, el murmullo de los usuarios se cortaba abruptamente al llegar a las paradas. Las puertas laterales, mal engrasadas, chirriaban con el abrir y cerrar. Uno o dos pasajeros bajan en cada anden, en cambio, entre cuatro y cinco subían, entre ellos, vendedores de medias, mascarillas, caramelos, cargadores de teléfono, audífonos, galletas y más.

A las 17:35, el bus ya se encontraba a la altura de la avenida Colón. El hombre que portaba mascarilla negra miraba su celular con el ceño fruncido, ajustándose la mascarilla sobre el puente de la nariz. A las 17:47 el bus llegó a su destino final. En total: 34 minutos de viaje.

La reducción del tiempo de traslado en el transporte público de la capital es un logro para la Alcaldía. Es el principal argumento, según el alcalde Jorge Yunda, para implementar el sistema Hoy Circula. “Menos tiempo dentro de un bus reduce la posibilidad de contagios”, dijo el funcionario, la semana pasada, cuando se reunió con los representantes del Cabildo Cívico de Quito, una organización civil que apoya la medida de restricción.

El esquema de la Alcaldía consiste en limitar la movilidad de la mitad de los 700 000 vehículos particulares que hay en la urbe. Esto se logra mediante la circulación según los últimos dígitos de la placa: par o impar.

La reducción en el traslado ocurre pese a que el tiempo de embarque es mayor. Actualmente, un bus permanece un promedio de 35 segundos en el andén hasta que los usuarios embarquen. Antes de la pandemia el tiempo era de 20 segundos, según la Empresa de Pasajeros.

El martes pasado, en el Playón de La Marín, los usuarios estaban obligados a abordar manteniendo el distanciamiento de un metro y lo hacían por una sola puerta.

En el transporte público operado por empresas privadas hay rutas en las que también disminuyó el tiempo de permanencia de los pasajeros. Por ejemplo, atravesar los túneles, en el occidente, demoraba 40 minutos antes de la pandemia, según la Secretaría de Movilidad. Ahora se lo hace en 12 minutos.

Estas cifras difieren con las que maneja el Consorcio Sur Occidental, que opera con 300 buses. Carlos Poveda, gerente, habla de una reducción de 10 minutos en los trayectos que van desde Quitumbe hasta el Seminario Mayor, atravesando los túneles. Entre enero y febrero este recorrido se hacía en 1 hora y 40 minutos. Ahora se lo realiza en 1 hora con 30 minutos. En cambio, en los meses que rigió el estado de excepción, esta ruta se hacía en 1 hora con 20 minutos, dice Poveda.

El miércoles a las 18:14, uno de los buses de este consorcio avanzaba lentamente, rodeado de vehículos particulares en San Roque. Al no tener un carril exclusivo, la circulación por este sector no supera los 20 km por hora.

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