26 de junio de 2020 20:59

Transporte municipal de Quito aumentará capacidad para retorno de servidores públicos; cooperativas planean retirar unidades

Los transportistas han circulado desde el jueves 25 de junio con carteles que rezan "transporte urbano, intracantonal y rural en quiebra. 17 años sin tarifa. Responsables: autoridades municipales".

Los transportistas han circulado desde el jueves 25 de junio con carteles que rezan "transporte urbano, intracantonal y rural en quiebra. 17 años sin tarifa. Responsables: autoridades municipales". Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Redacción Quito

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Ante el regreso paulatino de los empleados del sector público el lunes 29 de junio del 2020, el Sistema Metropolitano de Transporte se prepara para una mayor demanda de los servicios. Esa entidad prevé que exista una afluencia de más de 200 000 pasajeros, por lo que las medidas de bioseguridad serán reforzadas y se ampliará el aforo en las unidades.

El anuncio del regreso de funcionarios lo hizo Agustín Albán, presidente del COE provincial de Pichincha. Según Guillermo Abad, secretario de Movilidad, les habrían informado que se trata del retorno del 25% del total de empleados públicos que trabajan en Pichincha. Mientras el transporte municipal ha tomado sus previsiones, el tema del transporte de buses convencionales es incierto.

Los transportistas han circulado desde el jueves 25 de junio con carteles que rezan "transporte urbano, intracantonal y rural en quiebra. 17 años sin tarifa. Responsables: autoridades municipales". Sus dirigentes han dicho que los buses saldrán poco a poco de las calles, porque ya no tienen presupuesto para operar. El martes, el dirigente José Santamaría compareció ante el Concejo Metropolitano y explicó la situación económica del gremio. Solicitó que mientras dure la emergencia sanitaria por el covid-19 y se mantengan restricciones al aforo de las unidades, se cobre una tarifa de 50 centavos.

Además, está pendiente el tratamiento de un proyecto de ordenanza de política tarifaria para el Distrito. Abad señaló que el lunes presentará ante la Comisión de Movilidad un proyecto de ordenanza de actualización de tarifa de emergencia y señaló que el documento es prácticamente la misma ordenanza que se ha trabajado desde el inicio de la actual administración. Su tratamiento se postergó por el paro de octubre y ahora, por la emergencia sanitaria.

Por su parte, desde el 3 de junio, fecha en la que se reanudo el servicio, la Empresa Pública Metropolitana de Transporte de Pasajeros (EPMTP) decidió que las unidades lleven pasajeros solo hasta el 30% de su capacidad. A partir del lunes se operará con el 50% de aforo, que es el que autorizó el COE Nacional para cantones en semáforo amarillo en la emergencia sanitaria por el covid-19.

Con esa capacidad, las unidades de la Ecovía podrán recibir hasta 80 personas; el Trole, hasta 90 y los biarticulados, 125 pasajeros. A pesar de ello, Juan Carlos Nájera, subgerente de la EPMTP, espera que se pueda operar con una cantidad de pasajeros menor a las señaladas.

Este cambio implicará que los asientos de las unidades de transporte se ocupen en su totalidad y haya pasajeros viajando de pie. Por eso, la señalética que se había colocado en los asientos que no se podrán ocupar hasta el sábado 27, será retirada para el lunes. Sin embargo, se espera que debido a que se ha pedido que las empresas públicas y privadas fijen horarios de ingreso escalonados, se pueda oxigenar el sistema de transporte y se puedan evitar picos en la demanda.

Hasta ahora, el servicio ha trabajado con 208 unidades, pero desde el lunes estarán disponibles 250 unidades en total para los servicios troncalizados municipales. En el caso de los alimentadores, 348 buses están activos, pero no pueden transportar pasajeros de pie y deben respetar un aforo de hasta el 50% de su capacidad.

En promedio, el servicio ha atendido entre 140 000 y 160 000 pasajeros diarios, desde que se reactivó el trasporte público. Previo a la pandemia, 650 000 personas se trasladaban por estos medios diariamente. Para evitar las aglomeraciones y garantizar el cumplimiento de las medidas, se planea que haya un mayor control del Cuerpo de Agentes Metropolitano de Control, personal de seguridad privada y de la Empresa de Transporte de Pasajeros.

Uno de los sitios en donde más inconvenientes se han suscitado es la estación del Playón de la Marín. En ocasiones, las normas de distanciamiento no se han respetado y se han formado tumultos, razón por la que han intervenido autoridades de control y de seguridad del lugar. Con el fin de evitar que estos escenarios se repitan, dos buses biarticulados estarán listos en la estación para atender a los pasajeros en el caso de que sea necesario, cuando suba la demanda.

Un plan alternativo es ampliar el recorrido de las unidades del Corredor Sur, es decir que éstas no retornarían desde La Marín sino que continuarían hacia la Río Coca. Con ello se espera que los pasajeros no abandonen el vehículo para embarcarse en otro y así se evitaría una saturación de gente dentro de la estación.

Para un óptimo funcionamiento del servicio, Nájera exhorta al resto de usuarios viales a que respeten los carriles exclusivos de este servicio de trasporte y pide a quienes van en bici, usar las ciclovías, pues ahora muchos usan estos carriles exclusivos y afectan la fluidez en los traslados.

En las terminales y estaciones del Sistema también se han colocado dispensadores de gel antibacterial. En las terminales se han instalado lavamanos, pero las autoridades recomiendan a los usuarios que lleven su propio kit de bioseguridad. Para ingresar a estos lugares y viajar en los buses, es necesario pasar por un chequeo de temperatura, llevar mascarilla y respetar la señalética de distanciamiento en las filas.

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