31 de agosto de 2018 00:05

El transporte escolar tiene más exigencias en Quito

Los agentes verifican que los frenos y otros sistemas funcionen correctamente. Foto:  Patricio Terán / EL COMERCIO

Los agentes verifican que los frenos y otros sistemas funcionen correctamente. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Ana María Carvajal
Ana María Carvajal. Redactora
amcarvajal@elcomercio.com (I)

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Al inicio del nuevo ciclo lectivo (2018-2019), el transporte escolar es uno de los aspectos más importantes en cuanto a la seguridad de los niños y adolescentes.

Durante las primeras semanas de clases, una de las prioridades de las autoridades de tránsito es evitar que prolifere el transporte informal.

El objetivo es que los chicos viajen seguros en unidades que en este 2018 deben cumplir, de nuevo, con el requisito de pasar por dos revisiones técnicas vehiculares al año.

Ese requerimiento fue suspendido por dos años, pero se retomó en la capital por decisión del Concejo. La medida tiene el fin de constatar que los sistemas de frenos de los vehículos funcionen correctamente y que las llantas estén en buenas condiciones, entre otros detalles, para garantizar la seguridad en el viaje.

Oswaldo Guamán, presidente de la Federación Nacional de Transporte Escolar, dice que este año las agencias Nacional y Metropolitana de Tránsito difundirán la obligatoriedad de activar el disco pare en las unidades, cuando se recoja o deje pasajeros. Y se informará a los demás conductores sobre la sanción que recibirán si no obedecen la señal.

Los asientos deben tener cinturones de seguridad. No pueden ir niños de pie. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Los asientos deben tener cinturones de seguridad. No pueden ir niños de pie. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO


Los transportistas que no activen el dispositivo recibirán una sanción del 10% de la Remuneración Básica Unificada (RBU), es decir USD 38,60 y perderán tres puntos en la licencia. Los conductores que no respeten el pare serán multados con el 30% de la RBU, que equivale a USD 115,80 y se les restarán seis puntos.

Según la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), hay requisitos en los que deberían fijarse los directivos de escuelas y colegios y los padres de familia, en el momento de contratar una furgoneta o bus.

Entre ellos está revisar que la placa sea naranja o tenga una franja de ese color en la parte superior. Esto significa que es un vehículo de transporte público autorizado. Además, debe tener en un lugar visible el número de la unidad, a qué operadora de transporte pertenece y un registro municipal. Este último es un adhesivo verde que entrega la AMT.

Julio Puga, director de la Agencia, recomienda constatar que los vehículos cuenten con extintores, llanta de emergencia, botiquín y bandas retrorreflectivas en la carrocería.

Las brigadas aleatorias hacen control de opacidad en vehículos de transporte escolar. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Las brigadas aleatorias hacen control de opacidad en vehículos de transporte escolar. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO


Agrega que para el control aleatorio en los establecimientos educativos se activaron seis brigadas. Son grupos de seis personas que comprobarán el óptimo estado de las unidades que ya pasaron la revisión técnica. Controlarán la opacidad, cinturones de seguridad y llantas. También evitarán transporte informal y sancionarán a quienes estacionen a doble fila o en lugares no autorizados. Esto implica una multa de USD 38,60 y la pérdida de tres puntos en la licencia.

Este mes se realizaron capacitaciones dirigidas a 6 508 conductores y propietarios de vehículos de transporte escolar. Fueron charlas sobre buenas prácticas profesionales para mejorar la seguridad vial.

En una de ellas, según Puga, se explicó la importancia de dormir temprano, puesto que la fatiga y el sueño podrían ser un riesgo para los pasajeros. La mayoría de estas unidades prestan servicio a partir de las 05:00, lo cual significa que los conductores deben levantarse alrededor de las 04:00.

También les hablaron sobre los chequeos rápidos que deben hacer a diario, como los niveles de aceite, líquido de frenos, agua en el radiador y provisión de combustible.

Al cursar este taller, los transportistas recibieron un adhesivo que se coloca en el vehículo como comprobante de haber participado del programa A Clases Seguros 2018. Si bien no es un requisito para la matriculación, Puga señaló que se recomienda a las autoridades verificar que el conductor que prestará el servicio asistió a las capacitaciones.

En Quito están autorizados para dar transporte escolar e institucional 6 529 unidades, que trabajan como parte de 92 operadoras. 6 508 conductores participaron de las charlas.

A diferencia del transporte público, el escolar debe contar con dispositivos adicionales. Todos los asientos deben tener cinturones de seguridad en buen estado. Este es uno de los requisitos que se analizan en la revisión técnica y también en operativos aleatorios.

Hasta el 2017, los buses se contrataban a través de los distritos escolares. Pero este año se aplica el Acuerdo Ministerial 00077-A, emitido por la Cartera de Educación. Este señala que el rector o director de cada institución es quien contrata a una operadora legalmente constituida para transportar a sus alumnos.

Guamán afirma que este cambio surgió tras un pedido de los transportistas para evitar que haya intermediarios y se realicen contrataciones directas. Las tarifas las establece cada institución, tras llegar a acuerdos con las operadoras.

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