29 de noviembre de 2017 00:06

Tramos del tren en dos sectores están descuidados

En Latacunga, pasa un vehículo una vez por semana; la zona permanece vacía. Foto: Glenda Giacometti/EL COMERCIO

En Latacunga, pasa un vehículo una vez por semana; la zona permanece vacía. Foto: Glenda Giacometti/EL COMERCIO

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La falta de mantenimiento y limpieza de caminos, rieles, unidades y estaciones de Tren Ecuador fue detectada tras el accidente de un autoferro, de propiedad de Ferrocarriles del Ecuador, ocurrido a inicios de noviembre último.

El incidente sucedió cuando se hacía un recorrido de inspección y reconocimiento de la ruta Quito-Durán. Dos funcionarios de la empresa fallecieron.

En el sitio de la tragedia no se reportaron daños en el camino, en rieles ni en durmientes. Ferrocarriles del Ecuador EP indicó que el incidente se debió a una posible pérdida de frenos en el autoferro, causa que aún está en investigación.

Esta empresa, que cuenta con tres autoferros operativos, asegura que los trabajos de mantenimiento de todo el sistema se realizan semanalmente. Mientras que las locomotoras que prestan el servicio de recorridos turísticos en varias rutas en el país son sometidas a revisiones periódicas, basadas en una programación.

Pero esas labores no son evidentes en ciertos tramos como en el camino que pasa por Cotopaxi e Imbabura.

Las estaciones del tren en Lasso, Guaytacama, Latacunga y Salcedo son consideradas por los moradores de los alrededores como focos de insalubridad e inseguridad.

Los vecinos denuncian que en los exteriores se arrojan desperdicios, la maleza cubre algunos tramos de los rieles y las paredes de las estaciones están descoloridas, grafiteadas o con las ventanas rotas.

En Latacunga, el presidente del barrio La Estación, Luis Villacís, cree que se deben colocar cerramientos, porque las paradas no son utilizadas permanentemente y están vacías. Según el dirigente, hay personas que se esconden para asaltar o consumir licor.

“Realizamos mingas periódicas en los alrededores (de la parada) para evitar estos problemas, pero la empresa no nos colabora. Hemos enviado oficios para que arreglen o levanten un muro pero no hay respuesta”, dice Villacís.

Un tren y un autoferro pasan por el tramo de Latacunga una vez por semana. En la plaza se ubican los artesanos y en los alrededores se ofertan las comidas típicas. Ese lugar es custodiado por un guardia de una empresa privada.

En la estación de la parroquia Guaytacama, también en Cotopaxi, se colocaron nuevos durmientes hace 15 días. Los maderos fueron reemplazados por otros de cemento en un tramo de cerca de un kilómetro. La pequeña terminal no cuenta con ventanales; se colocaron bloques en esos espacios. Algunas de las paredes, de igual forma, lucen descuidadas.

En Imbabura hay un tramo de la ruta Tren de la Libertad cuya reparación está pendiente. Este enlaza a Otavalo con San Roque y permanece suspendido desde abril pasado.

A los viajeros como Esteban Guaña, de Quito, les informaron que por un derrumbe, la locomotora con cuatro coches sale desde la Estación de San Roque y no de Otavalo, como era habitual. Así lo hicieron unos 20 viajeros, entre los que iba Guaña, el sábado pasado. Desde Otavalo salieron en bus.

Las lluvias afectaron a unos 30 metros de la plataforma de la vía del tren, por lo que las operaciones en este tramo se mantienen suspendidas desde hace siete meses. Unos 40 durmientes de hormigón penden de los rieles.

En Chimborazo, la línea férrea está en buenas condiciones. Un equipo de trabajadores de Ferrocarriles recorre a diario las dos rutas utilizadas para el Tren del Hielo y Nariz del Diablo.

A lo largo de la vía de 11 kilómetros entre Riobamba y Urbina, y de siete kilómetros entre Alausí y la estación de la Nariz de Diablo (Sibambe), hay durmientes de concreto y rieles de acero; estas últimas siguen en buen estado, pese a que tienen casi un siglo.

Los comuneros de Cuatro Esquinas, una comunidad cercana a la estación de Urbina, en las faldas del volcán Chimborazo, cuentan que con frecuencia los obreros recorren esa ruta con un coche de limpieza.

La zona que más mantenimiento ha requerido está cerca de Santa Lucía de Chuquipogyo, en la parroquia San Andrés. Los deshielos del volcán que descendieron en diciembre del 2016 y enero de este año taparon completamente los rieles. En esa ocasión la limpieza requirió un equipo completo de obreros y el apoyo del Gobierno Provincial. Hoy la ruta está despejada.

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