23 de mayo de 2018 00:00

Alto índice de tráfico ilegal de madera se mantiene en zona 1

Los operativos de control de la Policía Nacional se realizan en puntos fijos y en recorridos por los bosques. Foto: cortesía UPMA

Los operativos de control de la Policía Nacional se realizan en puntos fijos y en recorridos por los bosques. Foto: cortesía UPMA

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Redacción El Comercio

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El tráfico ilegal de madera es una de las problemáticas ambientales que afecta a las provincias de la Costa y la Amazonía.

La zona 1 (compuesta por Esmeraldas, Sucumbíos, Carchi e Imbabura) ocupó el primer puesto durante el 2017, con el 35% de todas las retenciones de madera. En el presente año se mantiene esa tendencia.

Las retenciones en este período se han concentrado en Esmeraldas, donde se registra el mayor volumen de madera aprehendida, medido en metros cúbicos.

Durante el 2017, la Unidad de Protección del Medio Ambiente (UPMA), de la Policía Nacional, retuvo 13 006 metros cúbicos de este recurso en todo el país. De ese volumen, 3 349,3 provinieron de la subzona de Esmeraldas.

En los cinco primeros meses del 2018 se han recuperado 4 285,16 metros cúbicos de madera y 1 379,9 se originaron en la provincia esmeraldeña.

Washington Martínez, jefe de la UPMA, indica que en esta área se cuenta con tres puntos de control fijo, a la salida de la provincia, para retener a los camiones que transporten este material sin permiso.

También se hacen operativos en las áreas protegidas y recorridos de forma aleatoria en el interior de los bosques, donde también se retienen motosierras y camiones.

Cada día, dice Martínez, se llevan a cabo entre 50 a 70 operativos en el país. En cada provincia se ubican dos policías en coordinación con las autoridades del Ministerio del Ambiente y la Fiscalía.

Esmeraldas, Sucumbíos, Morona Santiago, Pastaza y Orellana son las provincias donde se extrae el producto, mientras que Pichincha, El Oro, Chimborazo, Tungurahua, Imbabura y Azuay son consideradas como núcleos de consumo de esta madera ilegal que circula en el país.

Aún no se ha logrado establecer el porcentaje de la madera que permanece en el país y la cantidad que cruza hacia Colombia y Perú, a través de los caminos fluviales.

Jessica Coronel, directora Nacional Forestal del MAE, señala que en el caso de zonas de frontera, el personal de esta entidad trabaja siguiendo las indicaciones que dan los organismos de seguridad.

En estos lugares, la estrategia del MAE cambia. “Para nosotros ha sido complejo el ingreso considerando que no podemos entrar si no es con seguridad”, dice. El enfoque ahora está en identificar nuevas rutas de la madera que se han creado en estos últimos 10 años en las provincias de extracción.

Del 2013 al 2014, la cantidad de retenciones de madera en metros cúbicos pasó de 6 898 a 13 661 y desde ahí se ha mantenido constante. Según Coro­nel, se está trabajando en un nuevo modelo de gestión con estadísticas que antes no se tenía y con el diseño de un modelo de control comunitario.

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