28 de abril de 2020 10:50

Trabajadoras sexuales que laboran en el Centro Histórico de Quito recibieron kits de ayuda alimentaria

La entrega de raciones de alimentos a trabajadoras sexuales en el parque Cumandá, en el Centro Histórico de Quito. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

La entrega de raciones de alimentos a trabajadoras sexuales en el Parque Cumandá, en el Centro Histórico de Quito. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Gabriel Flores

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Desde que empezó la cuarentena a Nelly solo le alcanza el dinero para preparar una comida al día. Esos alimentos son consumidos por ella y sus cuatros hijos de 21, 17, 14 y 12 años, dos de ellos con discapacidad. Ella fue una de las decenas de trabajadoras sexuales que la mañana de este 28 de abril del 2020 estuvo en el Parque Cumandá recibiendo uno de los 260 kits de primera necesidad que entregó el Municipio de Quito.

Desde las siete de la mañana, la explanada del Parque Cumandá se comenzó a poblar de trabajadoras sexuales que laboran en el Centro Histórico, pero que viven en distintas sectores de la ciudad. Llegaron de todas partes, Carapungo, Carcelén, Santa Rosa o Chillogallo. Todas ataviadas con gorros y sacos gruesos o pochos por el frío de la mañana y con mascarillas de todo tipo cubriendo sus rostros.

Alexandra, la presidenta de la Asociación de Trabajadoras
Sexuales Por un Futuro Mejor
, que reúne a 150 mujeres, cuenta que su vida desde que empezó la cuarentena ha sido una odisea. “Lo más duro ha sido no tener para dar de comer a nuestros hijos. Gracias a Dios hemos recibido varias donaciones y con eso hemos podido sobrevivir”.

Las mujeres se acercaron con su cédula de identidad para retirar los alimentos.

Las mujeres se acercaron con su cédula de identidad para retirar los alimentos.


Flores explica que su asociación ya tiene un plan de contingencia
para trabajar después de la cuarentena. Entre el protocolo que van a manejar está la entrega de guantes y mascarillas a todas las mujeres que son parte de la asociación. “Nosotros manejamos cuatro plazas y la decisión que se ha tomado es que trabajemos cinco mujeres por plaza al día para que no haya aglomeración de mujeres en el Centro Histórico”.

Pasadas las 08:30, formadas en cuatro filas y con su cédula
en la mano
este grupo de mujeres comenzó a recibir los kits preparados en la Universidad Salesiana: dos fundas plásticas con arroz, sardinas, galletas, leche en polvo, fideos, un rollo de papel higiénico, entre otros productos de primera necesidad. Sandy Campaña, administradora de la Zona Manuela Sáenz, explica que en el Centro Histórico existen cuatro asociaciones de trabajadoras sexuales, personas que viven del día a día y que necesitan la ayuda de todos para que puedan permanecer en sus hogares.

“Antes de la emergencia sanitaria estas mujeres ya vivían en situación de vulnerabilidad y esa realidad se ha acentuado más en estos días. Esta no es la primera entrega de kits que hacemos con ellas. Lo más importante es que permanezcan en sus casas y con ese objetivo estamos trabajando todas las semanas”.

Nelly, presidenta de la Asociación Unidas por Nuestros Derechos, añade que entre sus preocupaciones inmediatas está el pago del arriendo del próximo mes y la pensión de la universidad de su hija mayor. “Estoy endeudadísima y desesperada con la situación que estamos pasando porque yo, como miles de mujeres, vivo del día a día”.

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