27 de abril de 2019 00:00

Falta de pago afecta al servicio doméstico

Agencia de empleos La María, en el norte de Quito, a la que acuden las trabajadoras en búsqueda de trabajo. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Agencia de empleos La María, en el norte de Quito, a la que acuden las trabajadoras en búsqueda de trabajo. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Patricia Carolina González

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De trabajar la tierra en el Carchi, María Maldonado pasó al servicio doméstico en Quito, hace 18 años. Las historias de migración interna son recurrentes entre las personas que se dedican a este oficio.

Hoy, 31 años después, ya ha laborado para cerca de 10 hogares. Vive en Carapungo con su esposo y sus siete hijos.

La vulneración de derechos también es recurrente en esta actividad. En la penúltima casa para la que trabajó María hace un año debía cocinar 21 almuerzos al día para trabajadores de la empresa florícola a la que pertenecía su empleadora. Además, debía ir a entregarlos, personalmente, a las 12:00.

Luego de aquello tenía que cumplir con los oficios domésticos para los cuales sí fue contratada, como cocinar y mantener limpia la casa.

Por realizar las dos asignaciones, de lunes a viernes, hasta las 18:00, recibía un sueldo básico. Pero nunca fue afiliada al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) ni percibió otros beneficios contemplados en la ley: decimotercero y decimocuarto sueldos y pago de vacaciones.

Luego de un año y ocho meses, renunció y tampoco recibió su liquidación. María prefirió no denunciar, porque nunca firmó un contrato.

Captura de video

La falta del pago de remuneraciones o su atraso, el incumplimiento de obligaciones patronales, como la afiliación al IESS; el no pago de horas extras, décimos o liquidación son las vulneraciones de derechos laborales más comunes en el llamado trabajo remunerado del hogar.

Entre el 2013 y mayo del 2018, el Ministerio del Trabajo recogió 1 039 denuncias de este tipo. El segundo motivo de denuncias son por despidos (892). La información se desprende del estudio Situación del Trabajo Remunerado del Hogar en Ecuador (2018), elaborado por Care Ecuador.

La informalidad en el oficio es el caldo de cultivo para estas violaciones de derechos. Hasta diciembre del año pasado 221 066 personas laboraban en el servicio doméstico, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC); pero apenas el 28% tenía un contrato de trabajo, de acuerdo con la cartera de Trabajo.

Es el caso de otra empleada doméstica, de 41 años, que prefirió reservar su nombre por miedo a perder su trabajo. Desde hace 23 se dedica al oficio. Pero “nunca” ha firmado un contrato, solo cuando laboró para un centro infantil.

denuncia

En ocasiones, le ha tocado trabajar más de las horas acordadas, por la cantidad de tareas. Actualmente labora medio tiempo en dos casas de una misma familia. Solicitó ser afiliada al Seguro Social, pero este derecho le fue negado.

Aunque es menos evidente, la violencia simbólica también se manifiesta en el trabajo remunerado del hogar. Por ejemplo, al limitar el uso de ciertos espacios u objetos, lo que genera malestar y resentimiento, detalla el estudio de Care.

“Al empleado doméstico siempre lo ven como que no vale nada. En algunas casas te dan otro plato y otro vaso (distintos a los de la familia), para comer, o te dan las sobras de la comida”, cuenta la trabajadora.

La humillación o discriminación explícita por origen racial, étnico o estrato social también son formas de violencia que sufren estas trabajadoras. La Defensoría Pública registra denuncias de estos temas . María Rodríguez, de 63 años y quien se dedica al oficio desde niña, cuenta que en una de las casas para las que laboró le decían “india” o “longa” cuando se enojaban.

“Al ser un trabajo que se realiza dentro de los hogares, muchas veces no está visibilizado y no permite que se den inspecciones laborales como en otras partes”, aclara Alexandra Moncada, directora de Care, quien explica que en este sector laboral están sobrerepresentadas las mujeres indígenas, afro y migrantes.

Pero reconoce los avances en el país en cuanto al reconocimiento de esta actividad en los últimos años, en especial a partir de la firma de un acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), vigente desde el 2013.

Contratación

A tiempo completo. Si se labora 40 horas semanales, deben percibir salario básico y los beneficios de ley.
Puertas adentro. Tiene iguales derechos laborales, con 8 horas de trabajo al día y dos días de descanso.
Parcial. Si se labora, por ejemplo, uno o dos días a la semana de forma continua, aplican los derechos de ley.
Adicional. Después de las ocho horas, se paga con un 50% de recargo. Pasada la media noche y en días de descanso aplica el 100%.
Funciones. El trabajo debe ser doméstico y en el domicilio (no más de uno con un solo empleador).

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