15 de julio de 2020 11:58

Médico intensivista en UCI de Quito: ‘Siento ira al escuchar sobre libadores y gente que organiza fiestas’

En el área de terapia intensiva del Hospital Carlos Andrade Marín, del IESS, los médicos hacen turnos de 25 horas.

En el área de terapia intensiva del Hospital Carlos Andrade Marín, del IESS, los médicos cumplen turnos extenuantes. Foto: Cortesía Hospital Carlos Andrade Marín

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Mariela Rosero
Editora (I)

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“Una de las alegrías que sentimos quienes trabajamos en las unidades de cuidados intensivos (UCI) es llegar a un turno y enterarnos de que un paciente se está recuperando. Que nos digan '¿recuerdas al señor que estaba en esa cama? Lo extubamos' (ya no necesita ventilación mecánica). Lastimosamente, seguido nos encontramos con malas noticias; se pregunta por alguna señora y los colegas nos responden 'falleció, se deterioró'. Uno se cuestiona. Todo eso duele”, relata Diego Ortiz, médico intensivista del Hospital Carlos Andrade Marín, del Seguro Social. Desde marzo tratan casos de covid-19, además de las otras patologías crónicas o de tercer nivel.

El especialista en medicina crítica, de 46 años, contó que por lo general al día hay dos o tres personas que reciben el alta en las salas de terapia intensiva. Y últimamente enfrentan hasta cinco fallecimientos diarios. “A veces siento ira cuando escucho noticias sobre libadores y personas que organizan fiestas, no hacen conciencia. Creo que piensan que este virus no los tocará. No afectará a sus familias. Esa realidad cambia cuando de pronto un compañero de trabajo o un pariente se enferma y hasta fallece. El problema es mundial, no de Ecuador ni de Quito. Me parece que la gente no entendió lo que implicaba pasar al semáforo amarillo en Quito y pensó que todo estaba controlado, seguramente dijeron 'tomemos, bailemos'. La gente interpretó mal, de pronto no hubo información adecuado sobre lo que podía pasar”.

El martes 14 de julio del 2020, cuando el doctor Ortiz fue entrevistado por este Diario, él se encontraba en aislamiento domiciliario debido a que presentó algunos síntomas compatibles con covid-19. Y esperaba el resultado de la prueba PCR, para confirmar o descartar el contagio.

¿Cuánto tiempo puede pasar un paciente contagiado con este virus en terapia intensiva? Depende de varios factores, entre ellos con cuántos fallos orgánicos llegan. Así -comenta el médico- si alguien tiene un fallo respiratorio secundario, como parte de su neumonía, causado por el covid-19, podría permanecer hasta ocho días. Pero si aparte de eso presenta un choque cardiovascular, que haga necesario mejorar su presión con varios medicamentos, el riesgo de muerte es más alto y por tanto su estadía en UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) se extiende.

“Hemos tenido pacientes que han permanecido en UCI 40 y hasta 50 días. Ahorita la edad no tiene mucho que ver, a cuidados críticos llegan personas de 20 y 23 años, que han fallecido, sin tener inexplicablemente ningún síntoma, y de 80 y 90 años, que han salido con vida. Se está investigando aún el mundo qué ocurre, hay incluso deportistas que se contagian, se ponen graves y fallecen, pese a las medidas que se toman, a los medicamentos que probamos”.

Diego Ortiz comenta que al inicio, en abril, tenían turnos de 12 horas, pero era muy agotador. Así que ahora los turnos rotativos para el personal que trabaja en UCI son de 25 horas, cada quinto día. Las 25 horas se dividen en seis horas. “Llevar los trajes nos hace sentir cansados, deshidratados, falta el aire, se ven luces. Pero lo peor es el efecto psicológico de ver la situación de los pacientes”.

Entre colegas conversamos -comenta el intensivista- y justo hace una semana, una doctora me decía que se siente quemada, que ya no avanza, que el cansancio es mental y emocional. “Yo he llorado varias veces, siento tanta impotencia porque hacemos diálisis, les damos la vuelta, les medicamos y en algunos casos nada resulta. Lo más doloroso es comunicarlo a la familia, que te digan 'le escuchamos doctor, estamos en familia, cuéntenos'. Les detallamos la verdad, que su padre está mal y nos dicen 'haga lo posible, estamos orando por él y por ustedes los médicos. Terminamos quebrantados. Humanamente no podemos hacer más. No hay armas contra el covid-19”.

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