24 de abril de 2017 00:00

Los testigos de Jehová están contra las cuerdas en Rusia

Varios testigos de Jehová asistieron, el pasado jueves. a una audiencia que se realizó en la Corte Suprema rusa. Foto: AFP

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La Corte Suprema rusa declaró ilegal a los ­testigos de Jehová. Al mismo tiempo, anunció la confiscación de todos sus bienes, porque considera a esta organización religiosa como extremista.

El grupo cuenta en la actualidad con cerca de 175 000 miembros y 395 centros en el país.
El Ministerio de Justicia ruso presentó una demanda ante la Alta Corte, el 30 de marzo pasado. El argumento: que los testigos de Jehová representan una amenaza para los derechos de la gente, el orden público y la seguridad pública. 


Los testigos de Jehová rusos han tenido encontronazos con la ley en los últimos años. Pero han crecido bajo la sombra de la todopoderosa Iglesia ortodoxa rusa, cuyas principales autoridades han señalado que se trata de una peligrosa secta a causa, entre otras cosas, de la prohibición que tienen sus miembros de recibir transfusiones sanguíneas.


Pero la rivalidad y el proselitismo de estos movimientos religiosos, como los evangelistas, son también causa de desconfianza para la jerarquía religiosa dominante en Rusia. Otro argumento que provoca el rechazo de otras confesiones cristianas es que se reivindican como cristianos y aseguran -mediante infatigables campañas puerta a puerta- la próxima llegada del Reino de Dios sobre la Tierra; sin embargo, ellos no creen en la divinidad de Cristo.


La Iglesia de los Testigos de Jehová fue fundada hacia fines del siglo XIX en Estados Unidos, por Charles Russel.
En enero, el responsable de la organización en la ciudad de Dzerzhinsk fue multado por haber distribuido material considerado extremista por las autoridades. El Gobierno ruso ya disolvió en el 2004 una rama de la organización.

La Corte Europea de Derechos Humanos sentenció en el 2010 que esa decisión había violado los derechos de religión y asociación. En el 2007 fue nuevamente condenada por haber violado la libertad religiosa de un centenar de fieles, a los que las autoridades les impidió ­reunirse en el 2000 en el auditorio de un colegio en Chelyabinsk, en Siberia.


Sobre la decisión tomada la semana pasada, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) de la Unión Europea defendió en un comunicado el derecho a la libertad de reunión de los testigos de Jehová, tras la prohibición de Rusia de ejercer la práctica de ese culto.
Uno de los responsables rusos de los testigos, Iaroslav Sivulski, se mostró conmocionado por la decisión de los jueces y anunció que apelará. “No pensaba que algo así podría suceder en la Rusia moderna, donde la Constitución garantiza la libertad de religión. Nuestros fieles se hallan en una posición muy incómoda. Corren el riesgo de ser llevados ante la justicia”, declaró Sivulski.

“Tememos que la ley contra el extremismo sea utilizada contra los fieles que continúen con sus reuniones para estudiar la Biblia”, declaró Evgueni Kalinin, un fiel que estaba en la audiencia de la Corte.
Este temor se genera por la posible aplicación de la ley contra el extremismo, promulgada en el 2002, por lo que las reuniones serán secretas.
Chechenia veta a gais
Ilia tiene cara de cansado. Maltratado y torturado por hombres con uniforme militar en Chechenia, este homosexual huyó hasta Moscú con el miedo en el cuerpo. “En Chechenia solo podía elegir entre mentir o morir”, cuenta.


A sus 20 años, se esconde en una casita de ladrillo en las afueras de Moscú, donde reside junto a otros cinco chechenos que también debieron abandonar la pequeña república musulmana del Cáucaso ruso. Todos se niegan a revelar su verdadera identidad, por temor a ser perseguidos. 
La homofobia es común en Rusia, pero no alcanza el extremo de Chechenia, donde la homosexualidad -considerada como tabú- es un crimen con posibilidad de muerte en la mayoría de las familias.


A finales de marzo, una investigación del diario independiente Novaia Gazeta suscitó mucha indignación. 
El medio, conocido por sus artículos críticos con Ramzán Kadírov, el hombre que dirige Chechenia con mano de ­hierro desde hace diez años, asegura que los homosexuales son blanco de las autoridades locales.

En contexto

El Gobierno, a través del Ministerio de Justicia, impulsó una demanda en contra de ese grupo religioso, que acaba de ser declarado ilegal en Rusia. No es la primera vez que el Régimen impulsa procesos por temas considerados tabú entre la sociedad.

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