20 de September de 2009 00:00

Teoría del incendio

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Gonzalo Maldonado Albán

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Supongo que alguno de los incendios forestales que hemos visto durante los últimos días pudo haber sido intencionalmente provocado. Si ese fuera el caso, las autoridades debieran sancionar al responsable de semejante despropósito.

Pero la verdad es que no parece probable que las miles de hectáreas que se han quemado en varias zonas de la Sierra sea obra exclusiva del vandalismo. Las hogueras interminables que hemos visto arder en las faldas del Pichincha y -a través de los medios- en regiones como Nabón, en Azuay, son resultado de un problema mucho más complejo: la tala indiscriminada de bosques en Ecuador.
¿Por qué la deforestación estimula los incendios? Jared Diamond, el eminente geógrafo de la Universidad de California Los Angeles (UCLA), lo ha explicado en su libro titulado ‘Collapse’: la ausencia de árboles reduce los espacios cubiertos por la sombra. En consecuencia, la tierra pierde humedad, el agua de los ríos se evapora con mayor facilidad y el ambiente se seca.

Típicamente, se cortan los árboles más grandes para incrementar el rendimiento de la tala. Esto hace que los bosques sean más vulnerables a los incendios porque los árboles grandes son, por su tamaño, más resistentes a las llamas y porque sus copas altas no son fáciles de alcanzar por el fuego. Además, los árboles cortados dejan tras de sí una estela gigante de astillas y ramas secas que atizan el fuego, cuando empieza.

De esta manera, un par de chispas provocadas por un rayo pueden convertirse rápidamente en un incendio porque el entorno está repleto de combustible (briznas secas, palos, astillas). El viento corre con mayor fuerza dentro del bosque, ya que los árboles grandes -que fungían como una suerte de rompevientos- fueron cortados. Esto hace que el fuego se expanda con mayor facilidad, exportando hacia nuevas áreas la desertificación y el riesgo de más incendios.

Sin ser, ni de lejos, un experto en el tema me parece evidente que en Ecuador no tenemos conciencia de la gravedad del problema medioambiental que sufrimos. Vemos a estos incendios casi como una anécdota de verano, sin entender sus graves costos económicos ni sus efectos nocivos sobre el ecosistema. Creemos que se tratan de episodios pasajeros que desaparecerán por completo si tan solo dotamos de mejor equipo al Cuerpo de Bomberos.

Con el esfuerzo de organizaciones ecologistas y del propio Gobierno, es imperativo que el país llegue a un consenso en torno a la necesidad de proteger mejor nuestros bosques y recursos naturales.

Así mismo, las imágenes de los incendios que hemos sufrido durante estos días debieran ser el acicate para que los ecuatorianos de a pie nos eduquemos sobre los peligros que enfrentan las sociedades que no saben solucionar los desequilibrios ecológicos.

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