7 de noviembre de 2018 13:25

Uso de tabaco electrónico sí se controla

Dayana Vargas destina USD 35 al mes para las esencias del tabaco electrónico. Víctor muñoz / EL COMERCIO

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Valeria Heredia

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Hace seis meses Dayana Vargas, de 31 años, adquirió un cigarrillo electrónico en una tienda de la capital. Lo hizo porque mantiene desde los 28 el hábito de fumar, aunque el olor del humo siempre le ha desagradado. Por eso quiso probar con ese dispositivo, que muchos no creen nocivo ni regulado. Pero el Ministerio de Salud aclara que sí lo es.

En la Ley Orgánica para la Regulación y Control del Tabaco se prohíbe el consumo de cigarrillos de todo tipo en espacios públicos. Se refiere a cigarros, narguile o pipas de agua, extractos de hojas de tabaco y similares.

Además los productos -total o parcialmente preparados- cuya materia prima sea hojas de tabaco y que están destinados a ser fumados, inhalados, chupados, masticados o como rapé (en polvo). Se incluyen sistemas electrónicos de administración de nicotina o cigarrillos electrónicos.

Dayana usa el dispositivo tres veces al día: antes y después de su trabajo y luego del almuerzo. Ella siente que así reduce su estrés y cree que es menos nocivo para su salud.

“Con el electrónico puedo controlar los niveles de nicotina y el humo que ingiero”. Lo afirma mientras manipula el pequeño aparato de color negro, que le costó USD 80.

En el Ecuador sí se regula el uso del cigarrillo electrónico. Foto: Víctor Múñoz / EL COMERCIO


Usar nicotina y esencias aromatizantes como mentol, jengibre o cafeína sí representa un peligro para la salud del fumador activo y pasivo. Lo explica Sharon Rengel, neumóloga del Hospital Docente de Calderón, norte de Quito.

Ambos -dice- crean depósitos en el pulmón y lo afectan, se generan patologías como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), común en fumadores.

En un estudio del 2015 de la Universidad de Portland (EE.UU.), publicado en el diario New England Journal of Medicine y citado por EFE, se explica que el vapor con nicotina puede originar formaldehído, una sustancia que lo hace entre 5 y 15 veces más cancerígeno que el tabaco común.

Por ello, la Cartera de Salud emprendió una campaña de información sobre los riesgos del consumo de cigarrillo electrónico en el país.

Pablo Analuisa es especialista en Gestión de la Salud Mental del Ministerio del ramo y secretario ejecutivo del Comité de Lucha Antitabáquica.

El producto -reconoce- causa una afectación similar al tabaco común, por lo que se debe controlar su consumo; más en zonas libres de humo.

En Ecuador hay 1 400 instituciones de salud, gubernamentales y universidades libres de humo de tabaco. También hay empresas privadas, pero no están cuantificadas.

El control específico al cigarrillo electrónico es una de las acciones que planea emprender Salud y lo hará junto con la Agencia de Regulación y Control Sanitario (Arcsa).

El 12 de septiembre, la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU. hizo una alerta: el uso de estos dispositivos en adolescentes ha alcanzado una proporción epidémica. Por lo que dio 60 días a los fabricantes para demostrar que pueden mantener alejados de estos aparatos a los menores.

A la FDA le preocupa que estos chicos se hagan adictos a la nicotina y se conviertan en fumadores tradicionales. La OMS ha advertido que no conoce de un estudio serio que confirme que estos aparatos ayudan a dejar de fumar.

Arcsa ya realiza inspecciones de tabaco en general en los locales comerciales. ¿Cómo actúan sus técnicos? Verifican la señalética relacionada a la prohibición de consumo de cigarrillos en espacios cerrados.

En los locales Sweet & Coffee y Yuyi’s, en el norte de la urbe, una analista de Arcsa revisó los letreros de “No fumar” y “Espacio libre de humo”.

Sweet & Coffee es una cafetería en donde se cumple la regla de destinar un espacio para fumadores no mayor al 10% de la infraestructura total.

Su administrador, Edison Campoverde, contó que a diario es común ver a los fumadores en ese sitio. De un total de 150 clientes, 30 consumen todo tipo de tabaco.

En tiendas como Yuyi’s se verifica que las cajetillas de tabaco tengan las advertencias sanitarias. Se trata de imágenes sobre sus efectos nocivos.

Los empaques de cigarrillo electrónico también deben contener dichas advertencias. La normativa -dice Analuisa- no hace distinciones.

Arcsa recibe denuncias sobre productos de uso y consumo humano, entre ellos, los que contienen tabaco. En lo que va del 2018, a través del aplicativo Arcsa-móvil se han gestionado 1 309 quejas. Seis se relacionan con este tema.

Si no se cumple con la norma, las sanciones incluyen multas de una a cinco remuneraciones básicas en la primera vez, y la clausura de uno a ocho días del establecimiento, y hasta 15 si hay reincidencia.

La UTE desarrolla un programa para frenar el consumo de todo tipo de tabaco. Concienciar sobre los peligros para la salud es la meta, dice María Gabriela Loza, de la Dirección General del Estudiante.

En esta universidad -señala- el número de fumadores bajó del 60% al 50% en los últimos cuatro años. Se encuestó a 6 000 estudiantes. En este centro, además, se observa la señalética de ‘No fumar’ en los corredores. Se prevé colocar más en el edificio matriz.

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