7 de mayo de 2019 22:38

Los suicidios inquietan a vecinos del puente sobre el río Chiche

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Ana María Carvajal y
Diego Bravo. Redactores (I)

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Está a 150 metros del río Chiche y en lo que va de este año, este puente fue el escenario de los últimos minutos de vida de tres personas. Otras 21 se acercaron a esta infraestructura y al puente viejo -a 50 m del lecho del río- con el objetivo de acabar con sus días. Policías y otros uniformados, como Agentes Metropolitanos de Tránsito o Bomberos, acudieron hasta allí para persuadir a los potenciales suicidas.

El caso más reciente ocurrió el sábado 4 de mayo, cuando un hombre de 32 años trató de arrojarse desde el nuevo puente. Pero los policías del Circuito Tumbaco frenaron su intento. A solo seis días de iniciado mayo, cuatro personas ya han llegado al sitio con ese plan. Según el coronel Roberto Padilla, comandante de Tumbaco, el año pasado se registraron ocho casos. Antes había uno o dos casos al mes y hora son tres o cuatro por semana. Ante eso -agrega el oficial- continuarán con los patrullajes y alertas a través de la cámara de seguridad que está en el redondel cercano.

Según Francisco Guevara, coordinador zonal de ECU-911 Quito, es una cámara tipo domo, con giro de 360 grados, aproximación de 300 metros, por lo que se tiene gran visibilidad del puente nuevo. De los cuatro casos de mayo, dos se tramitaron por la central de emergencias. Una fue detectada por videovigilancia y otra por el reporte de una persona que vio a una potencial suicida.

Padilla dice que la mayoría de intentos de suicidio ocurren por problemas familiares o sentimentales. Algunos, como el hombre del sábado, se embriagan antes de ir al puente. Los uniformados hablaron con él y, en un descuido, lo sostuvieron para evitar que saltara.

En los puentes sobre el río Chiche han ocurrido varios casos por décadas. De algún modo se han vuelto un ícono para quienes deciden apagar su vida, como lo es el Aokigahara, en Japón, conocido como ‘El Bosque de los suicidios’, dice el psicólogo David Landázuri. “Más que matarse a sí mismo, el suicida quiere matar al resto del mundo”, explica. Por ello, busca “esa fuente gloriosa, un monumento o un ícono para lograr una especie de afirmación de lo que hace”.

Landázuri añade que entre los distintos tipos de suicidio, muchos nacen de un resentimiento con la humanidad. Por eso, cuando se enteran que otro ha elegido un sitio puntual, le queda grabado en el inconsciente y piensa: sería una buena forma de morir. Eligen un sitio alto porque es el único momento en la vida en que sienten que vuelan y cumplen con ese deseo de libertad.

Algo similar pero a mayor escala ocurre en el Golden Gate, en la ciudad estadounidense de San Francisco. Allí está previsto colocar una malla de seguridad, que evite que más personas se arrojen al agua.

Este Diario consultó con la Epmmop sobre la posibilidad de una alternativa similar para Quito, pero no hubo respuesta oficial al respecto. Proporcionó información sobre la longitud del puente del Chiche (314,5 metros) y una triple baranda metálica de seguridad horizontal y parantes verticales dobles.

Pero estas estructuras que están a los extremos y en el centro del puente no son suficientes para frenar a los suicidas. La acción del personal de socorro se vuelve vital. El teniente Danilo Mendoza, jefe de la Unidad de Rescate Urbano del Cuerpo de Bomberos de Quito, explica que el personal atiende todo tipo de intentos de suicidio, pero que en casos como los de los puentes de la ciudad o edificios altos, tienen apenas segundos para intentar un rescate cuando la disuasión falla. Hay más intentos de suicidio en Navidad, San Valentín o el Día de la Madre. “El puente se ha convertido en una especie de lamentable tradición, pero no es el único lugar en el que lo intentan”, dice. Ángel Vega, presidente del GAD de Pifo, no descarta reunirse con presidentes de juntas parroquiales de Puembo y Tumbaco para pedir una malla. Esta, según un artículo de la revista The Lancet Psychatry, podría reducir las muertes en un 90%.

La U. de Melbourne propone colocar teléfonos de emergencia en sectores como estos y restringir el acceso de gente a vías de tren, terrazas o puentes, mientras que la OMS dice que cada 40 segundos una persona se suicida en el mundo. El organismo insta a los países a sensibilizar a la sociedad sobre la prevención, como un eje prioritario del plan de acción de salud mental hacia el 2020.

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