25 de September de 2009 00:00

Solidaridad emigrante en el Austro

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Juan F. Beltrán, para EL COMERCIO del Ecuador

Miguel Naula tiene un espíritu aventurero. Hace 15 años inició un viaje sin “coyotes” que le llevó hasta México, donde intentó pasar en siete ocasiones hacia EE.UU., pero todas las veces fue detenido.



En detalle
El padre  Uzhca recorre  Estados Unidos y España  para gestionar las donaciones, cada año.
Otros emigrantes,   como Luis Chuchuca,   entregaron   una camioneta al Hospital en marzo de 2008. 
En el Cuerpo  de Bomberos, los emigrantes son los mejores contribuyentes.  Han recibido un tanquero, radios, un generador eléctrico , cuenta Rubén Pintado, jefe del Cuerpo.

A la octava lo logró y se dirigió a Nueva York, trabajó ocho años, hizo algo de plata y regresó al Ecuador con un objetivo: ayudar a los niños pobres. A sus  42 años de edad, este cañarense, oriundo de  La Troncal,  ha hecho de todo: vendedor ambulante, encargado de gasolineras, militar, emigrante, lavaplatos, albañil, chofer, mánager de la sucursal de una compañía, constructor y, por último, filántropo.  Su más reciente obra, la mayor, es la construcción de un colegio en Azuay, en  la comunidad de Estero Piedras, de la parroquia Molleturo.

Allí llegó en  2008 para regalar útiles escolares.

Al oír que los jóvenes  estudiaban la secundaria en las ciudades cercanas,  ofreció   la construcción, pero cuando la empezó a ejecutar no recibió el apoyo municipal.    Al final, no fueron  seis las aulas construidas y este año empezó a funcionar el octavo año de educación básica con los primeros 41 alumnos en el colegio San Miguel Arcángel.

Pero todavía falta por hacer. El equipamiento es mínimo y para eso esperan el apoyo oficial. De los montos invertidos, Naula  no habla. Solamente dice que es fruto del esfuerzo suyo, de su arquitecto y de la comunidad, quienes trabajaron en  la construcción.

Emigrantes  solidarios  

La obra de Miguel Naula no es la única. En  Azuay hay más casos de emigrantes filántropos. En Girón, hospital, bomberos, iglesias y escuelas reciben las donaciones de personas que dejaron su tierra.  En Azogues, la construcción de la Virgen de la Nube, en el cerro Abuga, una imagen de 25 metros de altura que se inaugurará el 25 de octubre, es la que más aportes ha recibido de los emigrantes. El costo está sobre USD 1 millón, dice el franciscano Manuel García, que dirige la obra. Para obtener parte de ese dinero, García no ha necesitado viajar al exterior, sino que recibió donaciones a través, sobre todo, de los familiares de emigrantes.

En Girón, los emigrantes apoyan

El grupo Achiras de Corazón,  de   gironenses  en el extranjero, también colabora. Un ejemplo, es el Hospital de Girón, al que han ayudado con  equipamiento.  El  motor principal para las donaciones es José Miguel Uzhca, ex párroco de Girón. Él dirige la Fundación Ser y   ha conseguido dinero para la guardería Rayitos de Luz y para el Centro Integral de Atención Social, que incluye un asilo de ancianos y un centro infantil.

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