18 de October de 2009 00:00

El sol da vida a un reloj de piedra

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Hablar con Cristóbal Cobo sirve para destruir paradigmas, ideas preconcebidas, conocimientos que se creían exactos. Es difícil pensar que el norte no se encuentre arriba.  Pero, aún más difícil es desbaratar los argumentos que exhibe este hombre para comprobarlo.  Para él, los mapas están mal diseñados. La representación geográfica correcta debe tener el norte a la izquierda y el sur a la derecha. Ese es el mapa del futuro. Y allí, Ecuador tiene un lugar privilegiado, pues solo desde este punto es posible observar toda la bóveda celeste.



Tenga en cuenta

Quitsato es el primer proyecto integral del Ecuador, el cual desarrolla un amplio trabajo concerniente al estudio y puesta en valor del concepto de la mitad del mundo, la base fundamental de la identidad cultural del Ecuador.  

El proyecto ha desarrollado un modelo de autogestión y no recibe  financiamiento de institución alguna, según sus  directivos.  

 El reloj solar está ubicado en Cayambe, en el km 47. La entrada cuesta un dolar. Hay guías nativos. Más información a los teléfonos 236 3042/ 09 970 1133.

Quitsato cuenta con un video que explica todo este conocimiento y en donde se muestran algunos cuadros y estatuas iluminadas en días especiales.

Esta ubicación permite ver cómo las estrellas salen y se acuestan. El hecho es que si nos ubicamos más hacia el norte perderemos la capacidad de observación de estrellas y constelaciones de la bóveda austral. Pero observaremos la bóveda boreal, más hacia arriba de nuestro punto de observación, por lo cual observaremos que las estrellas girarán en torno al Polo Norte celeste y existirán estrellas y constelaciones que nunca saldrán y nunca se acostarán.

En cambio, si nos ubicamos más hacia el Sur, perderemos la capacidad de observación de estrellas y constelaciones de la bóveda boreal. Pero observaremos la bóveda austral, más hacia arriba de nuestro punto de observación, por lo cual miraremos que las estrellas girarán en torno al Polo Norte celeste y pasará lo mismo que con las estrellas vistas desde el norte.

Esa es una de las tantas explicaciones que se brindan en Quitsato, el calendario-reloj solar, que se constituye en el primer monumento de la mitad del mundo en la historia del  Ecuador.

Allí todo tiene un significado. Ni una sola piedra de los 800 m³ colocados, está demás.  El círculo tiene 54 metros de diámetro y  está hecho con roca traída de distintos lugares. A simple vista se observan dos colores diferentes. Unas son más claras, otras más oscuras. Al tacto se puede detectar  que las primeras son frías y las segundas se calientan al contacto con el sol. Los canales dibujados en el círculo están hechos con arena de la costa, concha spondylus, piedra obsidiana, ceniza volcánica, tierra del monte Catequilla y más. 

Igualmente, el poste que está en el centro mide 10 m, que es la 10 millonésima parte del cuadrante terrestre. El color tomate, que usan los guías, es el tono que toma el sol en los atardeceres. Y la palabra Quitsato no fue puesta arbitrariamente. Está en lengua Tsafiqui, de la etnia  Tsáchila. Quitsa significa mitad y To, mundo.

El sitio abrió sus puertas hace dos años y medio y está ubicado exactamente en la mitad del mundo. El sitio fue perfectamente determinado a través de tecnología satelital y hasta existe un hito del IGM.

Sin embargo, este es un conocimiento para el cual los antiguos pobladores indígenas del Ecuador no necesitaron ningún aparato moderno. Hace 1 000 años, ya pudieron ubicar el centro del planeta. Eso lo tiene claro Cobo. La evidencia más clara está en el monte Catequilla, un sitio arqueológico ubicado en el paralelo 0 de la línea equinoccial. Allí se halla una pared semicircular de piedra unida con mortero, que posiblemente representa la Mitad del Mundo, su inclinación es de 23.5 grados, la inclinación de la Tierra con repecto al plano de la órbita.



Lo que yo estoy haciendo con esto me parece normal. Me sorprende y me parece absurdo que el resto no trabaje en temas de cultura.Por todos estos antecedentes, Cristóbal Cobo considera que la posición de este sitio no fue una casualidad sino que pudo  ubicarse  intencionalmente gracias al profundo conocimiento astronómico prehispánico. Este hombre se ha pasado 13 años investigando el tema. Por eso ha llegado a la conclusión  de que el  lugar no solo está en la  línea equinoccial sino que también puede ser un centro de ordenamiento territorial muy complejo. Es decir, es un punto de referencia que se encuentra relacionado con otros sitios arqueológicos, ubicados por indicadores astronómicos. Las conexiones son con  Cochasquí, Pambamarca, Pifo y hasta Quito.

Precisamente sobre esta conexión, Cobo realiza  una investigación. Él piensa que la ubicación de la capital  también tiene una razón astronómica.

Lo dice con base a una observación realizada en iglesias del Centro Histórico, donde ubicó  36 puntos lumínicos. La investigación está en fase experimental. Las conclusiones iniciales  demuestran  que ciertas figuras de las iglesias se iluminan en momentos específicos del año. Por ejemplo, en el Sagrario hay un punto que está alineado al solsticio de junio 21. En ese día, la luz entra por la cúpula, alcanza la mano del corazón de Jesús y termina en su rostro.  Su hipótesis es que  los conquistadores usaron  el conocimiento conquistado para levantar sus iglesias y por eso hay relación con el sol y estos puntos, ya conocidos por los indígenas.

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