8 de octubre de 2019 17:28

‘Todos debemos apretarnos el cinturón’, dice monseñor Eugenio Arellano

Monseñor Eugenio Arellano, en las afueras de la Catedral de la ciudad de Esmeraldas.

Imagen referencial de Monseñor Eugenio Arellano, en las afueras de la Catedral de la ciudad de Esmeraldas. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

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Betty Beltrán
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Ante la compleja situación que vive el país, monseñor Eugenio Arellano, presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE), hizo un llamado a la calma. Mencionó que el pueblo ecuatoriano tiene una vocación muy grande a la paz y hay que hacer honor a esa tradición.

La declaración la dio la tarde de este martes, 8 de octubre del 2019, en el marco del Sínodo sobre la Amazonía que se desarrolla en Roma.

Mencionó que en el país “había una situación que estaba contenida y represada desde hace tiempo. Ecuador pasaba una situación de un Gobierno que había dispuesto de mucho dinero y había hecho obras faraónicas, y dicen que se había perdió mucho dinero por el camino”.

Y de ese “Gobierno un poco dictatorial, de pensamiento único, pasamos a un Gobierno que es mucho más permisivo, y (el pueblo) empezó a organizarse y a discrepar, cosa que antes no se podía”.

A todo eso, agregó el prelado, se “unió la situación de penuria económica. El Gobierno está arruinado y no tiene nada, si va adelante y no ha quebrado es gracias a la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI). El cual, todos lo sabemos, pone unas condiciones que a veces son muy fuertes para los países pobres”.

Una de esas medidas, según Arrellano, “ha sido el retiro de los subsidios de los recursos naturales, y el pueblo no estaba preparado y se ha alarmado”.

También envió un mensaje esperanzador. Dijo que el pueblo ecuatoriano es pacífico y que jamás fue violento. “Hemos estado rodeados de guerrilla en el norte, con Colombia; y en el sur, con Perú, y jamás hemos tenidos esos acontecimientos”.

Pidió que sigamos con ese amor a la paz. Ese amor, aseguró, se fortalece en el hogar y en la familia. Y por eso hay que mantener la esperanza; es cierto que estamos mal económicamente, pero todos debemos apretarnos el cinturón porque “no avanza para un padre de familiar cumplir con todo, pero se acercan mejores tiempos”. Lo mejor está por venir.

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