20 de agosto de 2019 00:00

En una casa se aprende sobre terremotos

Cecilia Tunango y un grupo de funcionarios de Riobamba participaron en el ejercicio. Fotos: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Cecilia Tunango y un grupo de funcionarios de Riobamba participaron en el ejercicio. Fotos: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Modesto Moreta

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En Riobamba se enseña a los habitantes qué hacer ante un sismo de gran magnitud.

En una pequeña casa se simula, desde hace cuatro meses, el sacudón que produciría un terremoto de 7 grados en la escala de Richter.

Un grupo de 15 personas, entrefuncionarios municipales y estudiantes de la Escuela Politécnica del Chimborazo (Espoch), experimentó ese movimiento en uno de los ejercicios que se realizó el jueves último.

Ninguno supo cómo actuar. Vieron la caída de los cuadros de las paredes, un incendio, cortocircuitos en la sala, en el dormitorio y la cocina. No se pudieron mantener en pie. El movimiento duró 6 segundos y causó pánico.

Esos efectos lo vivieron en la Casa Sismo, un simulador que recrea un movimiento telúrico en grado 7. El funcionamiento de esta casa se inició hace cuatro meses y es impulsado por el Cuerpo de Bomberos de Riobamba, en Chimborazo.

Tras esa experiencia, los rescatistas explicaron a los participantes cómo actuar antes, durante y después de un sismo o terremoto. Además, cómo preparar y qué debe contener la mochila de emergencia.

En el ejercicio, el bombero Diego Guamán detalló que la idea de la capacitación es salvar vidas y que la gente construya viviendas más seguras.

“El Ecuador al estar ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico es vulnerable. En abril del 2016 ya se dio un terremoto de gran magnitud, que causó muerte y destrucción, por eso buscamos que la gente sepa qué hacer y cómo protegerse”.

Cecilia Tunango, que formaba parte del grupo, intentó salir corriendo, pero no pudo por la inestabilidad. Guamán le pidió que se calmara y que buscara un lugar seguro hasta que pasara el sismo. “Cuando se produce un sismo fuerte no podemos mantenernos parados y peor bajar gradas, lo mejor es quedarse”, explica el bombero.

En el interior de la casa, el pánico se apodero de todos, sobre todo por el abundante humo del incendio. Guamán pidió que se arrodillaran, bajaran la cabeza para caminar a gatas hasta salir de la habitación; les dijo que esa posición evitará la inhalación de gases.

Como recomendación, les dijo que debían estar alejados de las ventanas o lugares donde existan objetos que puedan afectar la integridad física. La charla tardó 10 minutos y Tunango seguía nerviosa.

Comentó que la capacitación en un simulador es importante, porque se conoce la verdadera dimensión de un sismo o terremoto de 7 grados. Pero lo principal de la visita fue saber qué hacer y cómo actuar. “Ahora nosotros debemos ser los multiplicadores de esos conocimientos para con nuestros hijos y familiares. Es más, debemos tener listo un plan de contingencia y la mochila de emergencias”.

Para el jefe del Cuerpo de Bomberos de Riobamba, Orlando Vallejo, el proyecto Casa Sismo surgió de la necesidad de que niños, jóvenes y adultos estén preparados ante un evento adverso y el simulador cumple ese objetivo.

“El simulador no es un juego, es para que la gente conozca cómo actuar a través del ejercicio y las charlas de capacitación de los rescatistas”.

El proyecto comenzó hace más de un año con el montaje de la infraestructura, que está sobre una plataforma con ruedas y que es remolcada por un camión.

Esta funciona con un generador eléctrico a gasolina. Un motor mece la estructura y recrea un sismo. El costo es de USD 37 000. “Es el segundo simulador en el país, el otro está a cargo de la Secretaría de Seguridad del Distrito Metropolitano de Quito”.En esa casa, de 20 metros cuadrados, también imparten información sobre los incendios, manejo del extintor y qué hacer durante una fuga de gas doméstico, para evitar un incendio o conato en el hogar. Según Vallejo, las causas más comunes de los incendios que ocurren en el país son las fugas de gas y los cortocircuitos.

En los cuatro meses se ha capacitado a más de 1 200 personas, como los moradores de 20 barrios, 10 unidades educativas y el personal de empresas e instituciones de la localidad. También han llevado la casa a los cantones Penipe, Alausí y Riobamba, en Chimborazo; y Latacunga, en Cotopaxi, para extender la capacitación. “El propósito es llegar con la capacitación a todas las provincias de la Sierra Centro”, dice.

Jorge Álvarez, estudiante de Ingeniería Forestal de la Espoch, también ingresó a la Casa Sismo. El joven, de 23 años, intentó pararse y caminar durante el movimiento, pero fue imposible. Esperó que pasara para salir de la habitación.

Considera que es un proyecto interesante, porque a través de la práctica y la vivencia se enseña a los niños, jóvenes, adultos y adultos mayores sobre qué hacer. “Nunca había sentido un movimiento similar. El de Manabí lo sentimos de baja intensidad. Esto nos ayuda a estar preparados”.

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