9 de septiembre de 2018 00:00

Sismo afectó a 241 viviendas en Chillanes, Bolívar

En el recinto Rumipamba, donde viven 44 familias, hay 21 viviendas que tienen afectaciones. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

En el recinto Rumipamba, donde viven 44 familias, hay 21 viviendas que tienen afectaciones. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Cristina Márquez

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Desde daños leves en la mampostería hasta afectaciones graves en la estructura de 241 viviendas se reportaron en Chillanes, al sur de Bolívar, tras el sismo de 6.5 grados que se registró la noche del jueves (6 de septiembre del 2018).

Técnicos de la Secretaría de Gestión de Riesgos, del Ministerio de Vivienda y del Ministerio de Inclusión Económica y Social participaron, ayer sábado (8 de septiembre del 2018), en un recorrido para evaluar y cuantificar los daños.

“Aún no tenemos los datos exactos, porque este cantón es amplio, tiene 210 comunidades dispersas y hay afectaciones en todas”, explicó el
alcalde de Chillanes, Luis Montero. Los primeros reportes sobre la afectación que causó el sismo en ese cantón se conocieron la noche del viernes (7 de septiembre del 2018).

En ese pequeño cantón, situado a 45 kilómetros del epicentro del sismo, (Cumandá, Chimborazo), la gente continúa asustada por la fuerza con la que el movimiento telúrico sacudió las viviendas. Casi todas las casas de la cabecera cantonal tienen vidrios rotos y cuarteaduras en los muros.

La Unidad Educativa Chillanes, donde funciona el centro de distrito del Ministerio de Educación, es uno de los sitios más afectados. Las paredes de bloque están a punto de colapsar y partes de la cubierta desprendida cayeron a la vía.

El Comité de Operaciones en Emergencias de Chillanes declaró estado de emergencia en el cantón por los graves daños de infraestructura. “Existen al menos 20 casas que se consideran pérdidas totales y que tendrán que ser demolidas”, dijo Vanesa Espinoza, concejala del cantón.

Ella recorrió junto con los técnicos municipales algunos de los recintos y comunidades de Chillanes para elaborar un informe preliminar. Sin embargo, la concejala indicó que debido a las limitaciones logísticas del Cabildo, aún no existe una cuantificación precisa de daños.

La ayuda logística para Chillanes llegó la mañana de ayer (sábado 8 de septiembre). Equipos integrados por técnicos de varios ministerios empezaron el análisis de las zonas afectadas. Luego entregarán ayuda humanitaria y también decidirán sobre la posible instalación de albergues para las familias que perdieron sus casas durante el desastre.

“Este proceso es largo. Nos tomaremos el tiempo de recorrer y verificar casa por casa; en la tarde realizaremos un censo social para que las familias que aún no han sido visitadas se registren para que los técnicos inspeccionen sus viviendas”, dijo Leonardo Espinoza, subsecretario de Gestión de la Información de Riesgos.

Hasta el cierre de esta edición, los recorridos por el centro poblado y las comunidades continuaban. Los reportes preliminares señalaban que unas 45 familias están albergadas en hogares de familias acogientes, mientras que otras están pernoctando en las afueras de sus viviendas con carpas improvisadas por ellos mismos.

“Aún no ha llegado la ayuda. Solo nos dijeron que es peligroso dormir dentro de las viviendas, por eso nos instalamos afuera, pero hemos padecido frío y psicológicamente estamos devastados por la pérdida de lo poco que teníamos”, dice Gonzalo Huilca, de la comunidad Picay Rumipamba.

En Chimborazo, la entrega de ayuda humanitaria continúa en el cantón Chunchi, el cantón con más daños por el sismo en esa provincia. Ahí hay 96 personas de 24 familias afectadas, mientras que en toda la provincia hay 118
personas afectadas en total.

La mañana del sábado, técnicos de la Secretaría de Riesgos se desplazaron a Joyagshi, en los límites con Cañar, allí hay siete viviendas dañadas, cuatro de ellas serán demolidas debido a que se consideran no aptas para habitarlas.
El sismo se produjo a 75 kilómetros de profundidad y el epicentro fue 5 kilómetros al sur de Cumandá, al este de Chimborazo. El movimiento fue sentido en Riobamba, Ambato, Quito, Guayaquil, Cuenca, entre otras ciudades.

Al amanecer del sábado otros dos sismos: 5.3 y 3.7 grados, ocurrieron en territorio ecuatoriano. El de 5.3 se produjo a una profundidad de 12 km
en Loja, donde no se reportaron consecuencias.

El de 3.7 grados se registró a unos 4,56 kilómetros de profundidad y su epicentro se situó en las islas Galápagos, sin que se informara de daños.
Responsables del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional explicaron que el temblor de 6.5 grados se produjo por un movimiento de la placa tectónica de Nazca.

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