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Simples razones

No hay que asustarse canciller Patiño. Si estaba tan seguro de que la declaración de persona non grata a la embajadora Heather Hodges era lo que debía hacerse, no había necesidad de retroceder y no esperar ni una semana para llamar a Arturo Valenzuela a ver si se puede hacer las paces. Después de todo, Valenzuela ni se inmutó. No hizo ninguna declaración que no sea en el Congreso y, el Departamento de Estado comentó el incidente sólo una vez, después de una larga lista de prioridades como Costa de Marfil o Swazilandia. Después de las acusaciones vertidas y de la tesis de que “no había otra medida menor que se pudiera tomar”, atosigar a Valenzuela no arreglará las cosas. Tampoco ayuda seguir en diplomacias de micrófono. Solo hace ver al Gobierno del Ecuador como un amateur en juego de titanes o, como un aprendiz de antiimperialismo que se asusta con la primera piedra tirada a la Embajada gringa.

Veamos. EE.UU. es la mayor potencia económica, política y militar del planeta. Lo peor es que se lo creen. Y, contrario a lo que repiten muchos en Ecuador, somos nosotros los que jugamos a la Guerra Fría. Ellos están seguros de haberla ganado. Su derecha política cree que está en sus manos dominar el mundo y los demócratas creen sinceramente ser los pacificadores mundiales. Su centro de atención es la Península Arábiga, no América Latina, ni siquiera Libia.

Hillary Clinton no había nombrado embajador para el Ecuador, a pesar de que la señora Hodges estaba por irse del país en julio. Los nombramientos de embajadores son aprobados por el Senado y era poco probable que exista una audiencia para el Ecuador, en medio de la lucha entre demócratas y republicanos. Una muestra más de que no somos el centro de su universo.

Obama está calentando motores para la reelección presidencial y el inicio de esta carrera ya está mostrando sus aristas más agrias. Arturo Valenzuela, amigo personal del Presidente, tenía la secreta esperanza de ser Secretario de Estado. Después de todo, tenía un prestigio bien ganado como académico por más de 30 años. Valenzuela es el más interesado en demostrar firmeza y por eso su calificación del incidente con el Ecuador fue de “escandaloso”. La política es la política en Washington y eso significa que no querrán ensayar debilidades. ¿Enviarán un embajador para el Ecuador a una audiencia dominada por los republicanos antes de elecciones? Talvez, pero Valenzuela se arriesga a repetir un escenario ya vivido, dado que las audiencias son públicas. Cuando enviaron embajador para Venezuela, éste dijo lo que pensaba del régimen (nada simpático por supuesto) y Venezuela rechazó el nombramiento. Este juego puede durar hasta que las políticas internas de los dos países se junten. Si vemos resultados antes, es que el Ecuador o algún buen samaritano pidió la absolución’ Una vez más, Banana Republic.

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