24 de febrero de 2020 00:00

La Sierra vive sus carnavales con desfiles y alegorías

Bailarines con trajes creativos pasaron ayer por la av. Cevallos, en el desfile de la Fiesta de la Fruta y de las Flores. Fotos: Raúl Díaz para EL COMERCIO

Bailarines con trajes creativos pasaron ayer por la av. Cevallos, en el desfile de la Fiesta de la Fruta y de las Flores. Fotos: Raúl Díaz para EL COMERCIO

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Los desfiles de comparsas, carros alegóricos y disfraces son los eventos más tradicionales del Carnaval en toda la Región Interandina. Son expresiones auténticas de los pueblos, donde se mezclan colores, música, leyendas y folclor, y las calles se inundan de alegría.

Eso se vivió en los dos primeros días del feriado en las provincias de Tungurahua, Bolívar, Azuay y Cañar; y atrajo a las calles a cientos de ecuatorianos y extranjeros.

Ambato mostró ayer su belleza, encanto y colorido en el desfile de la 69ª edición de la Fiesta de la Fruta y de las Flores (FFF). Fueron 1 150 bailarines, 30 carros alegóricos, 60 ­reinas del belleza de todo el país, ­cinco orquestas y una banda de música.

Ellos presentaron un espectáculo que duró cinco horas. Algunos turistas se ubicaron, desde el sábado, en las aceras de la avenida Unidad Nacional, Cevallos, Olmedo, Francisco Flor y Bolívar, para conseguir los mejores puestos para el desfile del domingo.

El Comité Permanente de la FFF denominó al pregón: ‘Rescatando el pasado, construyendo el futuro’. El tema de la historia de Ambato, del antes, durante y después del terremoto del 5 de agosto de 1949, se plasmó en las 20 alegorías.

Los carros alegóricos mostraron diseños como el cuidado de la naturaleza, producción, artesanías, integración y trabajo en equipo. También de los juegos tradicionales y la alegría que dieron sus habitantes al permanecer en la urbe para reconstruirla.

Hombres, mujeres, niños, edificios patrimoniales y símbolos de la reconstrucción fueron adornados con claudias, peras, duraznos, capulíes, rosas y flores. Además, utilizaron una variedad de granos y semillas, plantas ornamentales y corteza de árboles.

En un carro alegórico lleno flores y rosas se trasladó la Reina de la ciudad, Laura Palacios. “Cada año se construyen carros alegóricos innovadores y hermosos. El concepto artístico de enaltecer este trabajo es digno de admirar”, dijo Sofia Brown. Esta quiteña llegó con su madre y con su hermana a disfrutar del feriado y de la celebración local.

En el desfile participaron delegaciones folclóricas de Indonesia, España, Costa Rica, México, Bolivia y Ecuador. Los bailarines mostraron las danzas de sus países. Además, participaron los nueve cantones de Tungurahua con carros alegóricos y danzas.

Los danzantes de Píllaro, Patate, Tisaleo y Baños llamaron la atención del público, por los ricos y coloridos atuendos.

En Guaranda, el corso carnavalero recorrió las calles de la ciudad. Las 60 comparsas, danzas folclóricas y bandas de pueblo animaron a los visitantes. Además, se exhibieron carros adornados con flores, globos y coloridas cintas. El juego con espuma y agua completó la celebración del Carnaval.

En Azuay, los desfiles más grandes se vivieron en los cantones de Cuenca, Paute y Sígsig; y hoy será en Gualaceo y en Chordeleg. El de la capital azuaya se denominó ‘A la voz del Carnaval, todo Cuenca se levanta’. La céntrica calle Bolívar, entre los parques de San Blas y San Sebastián, se abarrotó de cuencanos y turistas.

Hubo danzas típicas-folclóricas, como la del Taita Carnaval y el Jueves de Compadres, representado por la familia Vanegas; y otras modernas de diablos, batucadas y reggaetón. Cada comparsa instaba a la multitud a vibrar al ritmo de su música y pasos.

Ayer, en Paute también hubo derroche de creatividad y alegría. Carros alegóricos acoplados en plataformas, con monigotes gigantes de esponja, concentraron la atención y los aplausos de los presentes.

Por ejemplo, algunas comunidades recrearon las moliendas de caña, las floricultoras y la producción de frutas que caracteriza a este cantón. Otros como los 40 integrantes de la familia Encalada bailaron vistiendo atuendos y máscaras de la serie ‘La casa de papel’.

El intenso sol acompañó la jornada y eso fue aprovechado por los presentes para jugar con agua, espuma y maicena. Ni los danzantes se escapaban de estos juegos. La cuencana Andrea Patiño acabó tres envases de espuma en las dos horas que duró este desfile.

En el cantón Cañar, las comparsas empezaron ayer con un ritual ceremonial en un cerro. Ellos celebran el Taita Carnaval o Lalay Raymi, que simboliza la relación recíproca entre la Pachamama y las divinidades de la cosmovisión andina.

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