15 de diciembre de 2020 22:01

Sentencia de 34 años y ocho meses para cuatro integrantes de una banda, por crimen de comerciante cuencano

La audiencia de juicio contra los cinco involucrados se extendió por cinco días en una de las salas de la Corte de Justicia de Azuay, en Cuenca. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

La audiencia de juicio contra los cinco involucrados se extendió por cinco días en una de las salas de la Corte de Justicia de Azuay, en Cuenca. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

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Lineida Castillo

Tras un año de ocurrido el hecho, el fallo de primera instancia llegó este martes 15 de diciembre del 2020. El Tribunal de Garantías Penales de Azuay condenó a 34 años y ocho meses de prisión a cuatro hombres involucrados en el crimen de un comerciante cuencano. A una quinta persona se le impuso siete años de cárcel.

La audiencia se extendió por cinco días. Según las investigaciones de la Fiscalía, los cinco pertenecían a una banda que operaba en asalto y robo, dos eran policías en servicio activo. El asalto con muerte ocurrió el 16 de diciembre del 2019, en el sector de Cristo del Consuelo de la parroquia rural de San Joaquín.

Juan Gerónimo Yanza, de 76 años, era un conocido comerciante de arroz. A eso de las 19:30, las cinco personas ingresaron al inmueble de dos plantas. Maniataron al administrador y al usuario de un gimnasio, que funciona en la planta baja, y los encerraron en un baño.

Según los videos captados por las cámaras de vigilancia, la víctima llegó a la casa en su vehículo y allí fue sometido por los desconocidos. Al no entregarles el dinero, lo golpearon con la cacha del arma de fuego en la cabeza y lo patearon en el piso. De acuerdo con la autopsia, falleció por asfixia mecánica.

Fue encontrado muerto en el garaje. Joselín, una de las integrantes de la banda, en su testimonio contó que le taparon la cara con su buzo. Ella dentro del proceso se acogió a la figura de la cooperación eficaz, y por eso obtuvo la rebaja de la pena, dijo su abogado defensor, Ítalo Palacios.

Tras el asalto, el inmueble había sido alborotado y finalmente los delincuentes se llevaron alrededor de USD 10 000 encontrados en el interior del vehículo. El día del crimen, fue la segunda vez que Yanza se enfrentaba a grupos de delincuentes.

Antes, fue secuestrado y los familiares pagaron USD 20 000 a los captores para que lo dejen libre. Esa denuncia fue presentada por Yanza en la Fiscalía y estaba en indagación.

De los cinco integrantes de la banda, los dos policías en servicio activo fueron detenidos al siguiente día en sus oficinas, los dos civiles en Guayaquil y la mujer supuestamente se presentó de forma voluntaria en la Fiscalía para rendir su versión y colaborar.

En aquella ocasión se cumplieron varios operativos en las viviendas de los uniformados y en una de ellas se encontró cuatro tacos de dinamita y 10 gramos de marihuana. Esos elementos, contactos y mensajes telefónicos, exámenes periciales y la versión de Joselín fueron parte de las pruebas presentadas en el proceso judicial.

Ella había relatado que venían haciendo seguimiento a la víctima por varias semanas y que hasta disponían de croquis de la ubicación de la vivienda. No se conoce si estas mismas personas estuvieron involucradas en el secuestro de Yanza que ocurrió un año antes.

Actualmente, los implicados cumplen prisión en diferentes cárceles del país.

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