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Señales preocupantes

Dos medios de comunicación internacionales presentaron duros reportes acerca de la penetración en Ecuador y América Latina del crimen organizado.

Según la prensa alemana, Ecuador sería incluido en la lista de países de alto riesgo, por falta de controles y de una legislación severa para el lavado de dinero, ante el pedido  de los ministros del campo económico del G20, grupo de naciones industrializadas.

Esos países también han expresado su preocupación por los convenios de financiamiento que firmó Ecuador con bancos y financieras de Irán, entidades que han recibido sanciones por parte de las Naciones Unidas.          
                                                  
El Nuevo Herald, que publicó el informe del International Assessment and Strategy Center, un ‘think tank’ de Washington, sostiene que la penetración en Ecuador del crimen organizado se agrava porque este se ha aliado con la guerrilla colombiana de las FARC. Eso gracias a la debilidad de las instituciones nacionales, la falta de leyes antilavado y antiterrorismo, la decisión de retirar el requisito de la visa para ingresar al país y las facilidades que brinda la dolarización.                                                                                                       

Todos esos factores -según el reporte de los periodistas Douglas Farah y Glen Simpson- han vuelto a Ecuador un nuevo centro de operaciones del crimen organizado de Latinoamérica, Rusia, China, India y África.

Aunque los informes tienen vacíos y su difusión periodística mostró cierto afán sensacionalista, lo que debería interesarle al Gobierno es verificar la existencia de las señales preocupantes y hallar maneras rápidas y eficaces para enfrentarlas. Además diseñar una estrategia global frente al narcotráfico, que vaya más allá del enfoque policial, ya que  también se trata de  un fenómeno económico y político.

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