4 de noviembre de 2018 00:00

El Seguro Social aplica el canje para los fármacos caducados

En las bodegas del Teodoro Maldonado Carbo, del Seguro Social, se revisa la existencia de medicinas. Fotos: Elena Paucar / EL COMERCIO

En las bodegas del Teodoro Maldonado Carbo, del Seguro Social, se revisa la existencia de medicinas. Fotos: Elena Paucar / EL COMERCIO

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Elena Paucar

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Seis meses antes de que caduque algún medicamento, las alertas se encienden en la bodega de farmacia del Hospital de Especialidades Teodoro Maldonado Carbo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), en Guayaquil.

Esos fármacos son separados en una percha para que el proveedor los retire y se aplica el canje para reemplazarlos. Así lo establece el artículo 175 de la Ley Orgánica de la Salud, que fija un plazo mínimo de 60 días de anticipación.

Recientemente, la Contraloría General del Estado hizo observaciones a ese proceso. Según un informe preliminar, el hospital del IESS en Guayaquil no habría realizado el seguimiento al canje de 12 673 unidades de Gemcitabina y 205 unidades de Amifostina, que se utilizan en los tratamientos de quimioterapia. La medicina contra el cáncer estaría valorada en USD 1 035 780,54.

Pero Luis Jairala aclara que no hubo pérdidas. El gerente general del Teodoro Maldonado desde diciembre de 2017, explica que el distribuidor se retrasó en retirar el fármaco. Y como salida, hace dos semanas llegaron a un acuerdo.

“Se hizo un canje por USD 200 000 del medicamento oncológico para los próximos dos años. Y por los USD 800 000 restantes, una nota de crédito para que escojamos medicinas que nos faltan, de forma programada, para que no vuelvan a caducar. Así la institución no pierde un solo dólar”.

El lote detectado por la Contraloría llegó al hospital en el 2015. En noviembre del 2017 caducó. Jairala asegura que desde febrero envió seis solicitudes al proveedor para el retiro, que finalmente se cumplió a inicios de septiembre.

El anuncio de la caducidad de medicamentos inquieta a los integrantes de la Asociación Esperanza y Vida, que agrupa a cerca de 300 afiliados y jubilados con cáncer y problemas hematológicos.

Su presidenta, Francisca Reinoso, dice que la entrega de fármacos es inconstante y que deben insistir para adquirir­los. “Si han dejado caducar esas medicinas, es inhumano”.

El gerente aclara que la medicina caducada no fue administrada a nadie porque la separaron a tiempo. Tampoco hubo desabastecimiento; como medida temporal hicieron compras por emergencia.

Durante su gestión -dice- ha dispuesto que cada 15 días haya reuniones con los afiliados que padecen enfermedades catastróficas. Ellos representan el 6% del total de usuarios, unos 15 000 al mes, en promedio.

La Contraloría detectó problemas similares en el Hospital Básico de Esmeraldas del IESS, donde evalúa si se realizó la gestión para el canje de 11 280 unidades de Atazanavir, tratamiento para el VIH. Su valor alcanza los USD 44 262.

Mientras que en Portoviejo (Manabí) se analiza por qué el hospital se quedó sin tratamiento para la leucemia linfocítica crónica. El fármaco estaría valorado en USD 1 683,45.

A través de un comunicado, el IESS aclara que el informe de Contraloría es solo un borrador. Y que “los funcionarios referidos en el examen, una vez que han sido notificados, presentarán observaciones y justificativos que hubiere”.

En el caso del Teodoro Maldonado, Jairala explica que el jefe del servicio de Oncología debe justificar por qué no usaron las medicinas solicitadas.

“No sabemos si no se gastaron porque cada vez que se lo administraban, el paciente se ponía mal; hay muchos factores. Esperemos que la Contraloría termine su examen”.

Para adquirir medicinas e insumos hay dos vías: los jefes de servicio, que hacen pedidos según los pacientes registrados; y por la semaforización en farmacia, sistema informático que da alertas de ‘stock’ crítico si la cobertura de un producto es menor a tres meses.

Esta última medida se mantiene desde el 2015, cuando la casa de salud fue declarada en emergencia. Ese año hubo pérdidas por USD 7 millones, por medicina y dispositivos que caducaron, en algunos casos, cuatro años antes.

Desde el IESS explican que a partir de 2016 usan un manual de procesos para la gestión farmacéutica en todas sus unidades. Este da pautas para la selección, adquisición, almacenamiento, distribución y uso racional de los medicamentos.

También aplican la codificación para controlar los ‘stocks’. Y dos veces al año hacen inventarios para identificar abastecimiento y caducidad de los fármacos. “Los establecimientos de salud son responsables del uso eficiente de los recursos económicos asignados”, enfatiza la institución.

Las compras se realizan a través de subastas inversas corporativas, dirigidas por el Servicio de Contratación de Obras (Sercop).Por su magnitud, el Teodoro Maldonado programa entre 10 y 15 por semana, que convocan a 2 700 proveedores. El proceso es transmitido en línea.

El hospital destina cerca de USD 70 millones al año para adquirir medicina e insumos. Este año el IESS asignó USD 230,8 millones con ese fin, para todas sus unidades médicas.

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