8 de July de 2012 00:01

La violencia en tiempo real

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En el telenoticiero matinal lo dieron por muerto. El guardia sobreviviente del asalto a un centro comercial de Quito se recuperaba, pero se impuso un rumor, la reproducción en tiempo real de un mensaje electrónico.

Que ahora son otros tiempos, que cualquiera es capaz de informar en tiempo real por la redes sociales, que los periodistas no deben dormirse. Interactuar en las redes sociales, no equivale a ser irresponsables, al menos no para los periodistas, cuyo único capital es su credibilidad.

Las redes sociales, un tuit, son nuevas fuentes de información, indudable, pero como tales deben ser cotejadas. Nada nuevo, sentido común, así como ponerse en los zapatos del otro. ¿Sentido común?

En el telenoticiero del mismo canal, el guardia que por la mañana había sido dado por muerto dio su testimonio del asalto en la emisión del mediodía. Al aire no se escuchó su reclamo por el error informativo ni su clamor: protegerlo. Temía que los armados del centro comercial le hicieran daño, como testigo, víctima sobreviviente. Su rostro apareció fragmentado en el reporte del mediodía, pero se identificó el centro de salud donde él convalecía, en cama, conectado a un tanque de oxígeno, con ocho impactos de bala en el cuerpo. ¿Así se protege? ¿Un caso aislado?

¿Quién le devuelve la paz al agricultor de Pedernales expuesto en cámaras como la persona que halló la avioneta mexicana accidentada el 13 de mayo con miles de dólares en la cabina? Gracias a esa exposición que no mide secuelas, aquel agricultor es asediado por extraños que reclaman un supuesto dinero. Periodistas elucubraron, como otros en Twitter, que en la nave había más dólares. ¿Pruebas?

El periodismo se basa en hechos, no en rumores; contextualiza, documenta, contrasta. Preceptos inclaudicables. Más aún en la cobertura de la violencia, que exige respetar los derechos de los demás, considerar los riesgos, preservar la vida, no mandar a matar. Premisas innegociables al informar, incluso en los 140 caracteres de un tuit.

Aprendizaje. El descarnado manejo periodístico del crimen, que sobrepone la primicia, que no considera la seguridad de la gente, es parte de la espiral de violencia.

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