31 de July de 2012 00:01

La violencia obliga a los policías a vigilar los servicios de emergencia

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El paciente gritaba por el dolor. Cuatro balas impactaron en el estómago y en las piernas. Estaba intranquilo. Decía que la persona que lo disparó podía entrar a asesinarlo. Su compañero ya había muerto, pues también fue baleado.

Este es el escenario en los centros de salud de Manta. La gente que allí trabaja dice que la violencia cambió la rutina y que antes no había operativos similares.

Hace dos semanas, unas 10 motos con agentes rodearon una casa de salud. Llegaron porque los médicos anunciaron que un taxista había llegado con tiros en las piernas y querían evitar desmanes.

“Con el resguardo de los policías se puede trabajar con cierta tranquilidad”, cuenta un médico.

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Hace una semana, otros 22 agentes llegaron en motocicletas y patrulleros a la sala de urgencias de otra casa de salud. Un hombre baleado en el estómago fue trasladado hasta allí. Los médicos dijeron que él y sus amigos eran ‘problemáticos’. Por eso solicitaron la presencia de los policías.

El testimonio del personal es contundente. Desconocidos amenazaron a una enfermera para que salvara a un herido. “Tienes que salvarlo o aquí te mueres tú también”, le dijeron y le apuntaron con un arma de fuego.

La tensión es más fuerte desde hace cuatro años. “A veces, los familiares o amigos de los pacientes (baleados) tienen actitudes muy agresivas con nosotros”, dice otra enfermera. Según estadísticas de la Policía Judicial, desde el 2003 se han registrado más de 400 asesinatos, en Manta, Montecristi y Jaramijó. En lo que va del 2012 son 46 en las tres jurisdicciones.

Entre el 2010 y el año pasado, el número de homicidios y asesinatos se incrementó en un 1,79%. A eso se suma que los robos y asaltos a personas también se incrementaron en la provincia.

De enero a junio del 2011, la Policía Judicial reportó 611 hechos y en el mismo período del 2012 hubo 1 031.

En la vía que conduce al enclave marino de San Mateo, en el sureste de Manta, el temor a ser atracado es cotidiano. Una mujer que trabaja como cajera en un micromercado recuerda que el local fue asaltado cuatro veces este año.

Allí, la carretera es asfaltada y las casas tienen cerramientos altos con cercos eléctricos. “Tres veces los hombres que robaron iban en motos. Otro llegó en una bicicleta. La primera vez, uno de los compañeros que trabaja con nosotros trató de esconderse en uno de los baños del supermercado, pero dos desconocidos lo sometieron con armas de fuego. Se llevaron USD 1 000, botellas de licor importado y ropa nueva”.

En La Pradera hay inquietud

La Pradera es un barrio ubicado en el noroeste de Manta. La parte final de la vía que conduce a esta zona ha sido escenario de cinco asesinatos en tres años.

El 11 de julio, allí mataron al entonces presidente de la Junta Cívica de Manta, Lenin Chiriboga.

Los datos que los agentes levantaron hace dos años en 231 zonas reveló que este sector es de mayor conflictividad en la ciudad.

Los vecinos caminan con precaución en la vía de acceso al barrio. Un hombre narra que allí fue testigo de dos hechos violentos.

Una en la que mataron a cuatro hombres, supuestos integrantes de una banda y en otra cuando escuchó la explosión de una bomba en una casa cercana.

Operativo en el cementerio

Las lápidas de los ‘hombres duros’, como se les llama quienes formaron parte de supuestas bandas delictivas, tienen cubiertas de granito. Los allegados colocan fotos sobre estas.

Hace cuatro años, –recuerdan personas que viven cerca del camposanto- llegaron decenas de personas para enterrar a dos hombres que murieron en una balacera. Quienes acompañaban al cortejo fúnebre realizaban disparos al aire e ingería licor.

Las personas que manejaban motocicletas se subían por encima de las tumbas.

En medio de ese sepelio, las puertas de ingreso al cementerio fueron cerradas por cinco hombres. Eran policías de Inteligencia que vestían ropa civil.

Los exteriores del cementerio fueron rodeados por otro grupo de uniformados. Más de 50 gendarmes realizaron el operativo y detuvieron a las personas que realizaron los disparos. Desde ese entierro, los funerales se realizan solo con mariachis y música.

¿Qué ocurre en la morgue? Este servicio está ubicado en el kilómetro 5 de la vía Manta-Rocafuerte. El módulo donde se realizan las autopsias está al fondo de un terreno de 15 metros de frente por 30 de largo y la gente que allí labora dice que se deja entrar a dos familiares por cada fallecido.

Pero también los policías resguardan el lugar. La idea es que no hay inconvenientes.

Entre los judiciales también hay temor. Un juez de la localidad dice no tener resguardo policial, pese a que fallan en casos como crímenes o narcotráfico. “Igual como salimos regresamos a nuestras casas, nuestras familias solo saben que vamos el trabajo pero no saben si retornaremos”. Por eso, pide mayor vigilancia.

Crímenes en Manta

1 de febrero  del 2012.   En La Pradera, un desconocido  disparó   a  un hombre que salió a barrer en la calle. No hubo detenidos.  

5 de marzo.  Un empresario que llevaba USD 25 mil en un maletín fue asesinado. Cuatro armados lo emboscaron. Uno de ellos le disparó siete veces.

10 de abril .   A un joven de 22 años lo  acribillaron   mientras observaba un partido de fútbol en una cancha del barrio Santa Clara . Recibió impactos de bala en la cabeza y el pecho.

19 de julio.  Un hombre de 43 años fue asesinado en el barrio denominado Los Cactus. Según la Policía, el hombre recibió tres impactos de proyectil.

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