12 de October de 2011 00:01

Su tarjeta puede ser clonada al pagar

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Al mirar el estado de cuenta de su tarjeta de crédito se sorprendió. Debía cancelar USD 1 200 por una compra que ella no había realizado. Según el detalle del banco, Isabel (nombre protegido) supuestamente había adquirido una computadora y accesorios en Miami, sin que hubiera salido de Quito. La joven de 28 años nunca ha estado en EE.UU. ni ha hecho transacciones comerciales por Internet, había sido estafada.

Una fuente de la Fiscalía, especializada en esta temática, asegura que una causa de los delitos informáticos es el mejoramiento de la conectividad en las zonas urbanas. “La gente tiene más acceso a la tecnología y prefiere hacer transacciones bancarias desde la comodidad de su hogar. Aunque implica riesgos, la banca en línea ha facilitado las cosas”, refiere.

El lunes, la Policía Judicial detuvo a Santiago C., en un caso que indaga la clonación de tarjetas de débito y de crédito en el sector de La Mariscal, en Quito. Según investigadores, un hombre supuestamente ingresaba a restaurantes y a bares de la zona para buscar posibles colaboradores. Presuntamente, les indicaba -a esas personas- cómo operar un lector de tarjeta magnética, que supuestamente les proporcionaba para descargar la información de tarjetas de crédito internacionales.

La Fiscalía asegura que esta modalidad de delito es global, se encuentra en todas partes del mundo, como una red. “Es un sistema de crimen organizado, son bandas que trabajan en Chile, Colombia, Perú... Utilizan, además, las mismas tarjetas para realizar compras en el extranjero”, sostiene la fuente de la entidad.

En esta forma de robo, la víctima es robada sin percibirlo. A través de un dispositivo (‘skimmer’), similar a un Datafast del tamaño de una cajetilla de tabacos, se clona el código de seguridad de la tarjeta (banda magnética), de la parte posterior.

Con ese código, y el número de tarjeta, se pueden realizar compras dentro y fuera del país. “Basta con digitar los códigos y aceptar la transacción para que el monto se cargue a su tarjeta de crédito en el pago del siguiente mes”.

Isabel puso la denuncia en la Fiscalía, el banco realizó las investigaciones. Ella no tuvo que pagar esa cantidad de dinero.

Según la Fiscalía, los robos electrónicos podrían haber superado el USD 1 millón en el primer semestre del 2011. En ese período se registraron 1 360 denuncias por esos delitos, según un informe de la Fiscalía.

El reporte señala un aumento considerable de los fraudes a través de Internet, que pasaron de 168 casos denunciados en el 2009, a 1 099 en el 2010. Además, la Fiscalía advierte que los delitos informáticos más frecuentes son tres: robo de identidad mediante la falsificación de correos electrónicos, clonación de tarjetas de débito y de crédito, y uso del número de una tarjeta de crédito para compras en el extranjero.

Mientras conducía, Miriam recibió un mensaje de texto de su banco que le reportaba tres retiros de USD 100 de su tarjeta de débito. Llegó a su oficina para chequear su cuenta bancaria por la Web y verificó que en la mañana del 1 de octubre alguien había sacado ese dinero de un cajero automático. Puso la denuncia y fue a la Superintendencia de Bancos para reportar el caso. La denuncia está en proceso actualmente.

César Robalino, presidente de la Asociación de Bancos Privados, afirmó, en una entrevista para este Diario, que la banca ofrecería más seguridades a partir del primer trimestre del año.

En los cajeros automáticos de entidades financieras se colocó un sistema de seguridad en el tarjetero, el cual evita que se instalen otros lectores. Pese a la incomodidad para el usuario, la tarjeta de débito ingresa y solo el lector del banco puede ver el código.

Robalino explica que la forma delictiva más frecuente es el ‘phishing’. Esta modalidad consiste en la captura de información confidencial de las personas que hacen uso de la Internet, para el caso específico de transacciones financieras: “El delincuente busca capturar las claves del usuario para luego usarlas y ejecutar los fraudes informáticos”. Esta es una modalidad parecida a la clonación de tarjetas internacionales, pero el código se obtiene a través de mensajes electrónicos.

Expertos recomiendan que no se actualice información personal de cuentas bancarias ni contraseñas por medio de ningún portal web. Las entidades bancarias informan a sus clientes que ellos no solicitan información a través de mensajes de texto, llamadas telefónicas o e-mail.

La Fiscalía precisa dos claves para identificar a una página bancaria legal: cerciorarse de que la dirección web empiece con ‘https://’. La ‘s’ es un código de seguridad de la entidad.

Además, ubicar al lado derecho del ‘link’ (derecha de la pantalla) el ícono de un candado cerrado. “Lo mejor es asegurarse uno mismo de escribir en el explorador de Internet la dirección de la página web, nunca ingresar haciendo clic en un ‘link’ desde un e-mail, recomendó Robalino.

Las precauciones

Al pagar con tarjeta  de crédito, fíjese que la persona que va a realizar el cobro solo introduzca su plástico en el Datafast.

Alerte a las autoridades  si pasa su tarjeta por un dispositivo similar a una cajetilla, llamado ‘skimmer’.

Este almacena   información de la banda magnética y puede ser descargado para clonar su tarjeta y estafarlo.

El ‘s ca m ’ es otra  modalidad: un tipo de correo electrónico fraudulento que informa que ha ganado cierta suma de dinero.

Los bancos nunca  solicitan información de ese tipo por medio de correos electrónicos, SMS o telefónicamente.

Cuando ingrese a un  cajero automático y tiene algún problema no solicite la ayuda de terceras personas y llame al banco inmediatamente.

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