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34 años y ocho meses de prisión para acusado de femicidio en Cuenca

Plantón en los exteriores del Complejo Judicial de Azuay el 28 de agosto del 2020. Foto: Facebook Justicia para Gaby

Plantón en los exteriores del Complejo Judicial de Azuay el 28 de agosto del 2020. Foto: Facebook Justicia para Gaby

Plantón en los exteriores del Complejo Judicial de Azuay el 28 de agosto del 2020. Foto: Facebook Justicia para Gaby

En los exteriores del Complejo Judicial de Azuay, familiares, allegados y amigos -entre llanto, abrazos y consignas- celebraron la sentencia de 34 años y ocho meses de prisión en contra de Juan Bernardo O., de 34 años, por el femicidio de Gabriela León.

La audiencia de juzgamiento se extendió por varios días en una de las salas de la Corte de Justicia, en Cuenca, y este viernes 9 de abril del 2021 se había citado a las partes involucradas para leer el fallo. Hubo expectativa y un plantó que reunió a decenas de personas.

A Gabriela León, de 36 años, su hijo la encontró muerta el 21 de agosto del 2020, dentro de su casa, en Cuenca. Había sido ubicada en su cama y presentaba signos de violencia. Según la autopsia, murió estrangulada y al día siguiente fue detenido su pareja sentimental.

Los dos mantenían una relación sentimental de siete meses. León era abogada de profesión y madre de dos niños de seis y 13 años. Él era médico. Este crimen generó conmoción e indignación colectiva en Cuenca y la Fiscalía abrió la investigación por el delito de femicidio.

Han sido meses de lucha permanente para alcanzar justicia, dijo Edmundo León, padre de Gabriela. “Fue un crimen de horror y con tortura de varias horas. El cuerpo de mi hija quedó totalmente destrozado por los golpes, luego la bañó y la dejó vestida y limpia”.

La sentencia también establece -como medida reparatoria para la familia- el pago de USD 460 000. “Ese no era nuestro objetivo, pero si la sentencia lo dispuso así, debe pagarlo por el daño material y espiritual que ha causado a mis nietos y la toda la familia”.

El padre también dijo que está tranquilo porque es la máxima pena para este tipo de delitos y “aunque eso no me devuelve a mi hija, el culpable no estará en la calle asesinando a más jóvenes”. Tras conocerse el fallo, los presentes quemaron imágenes del sentenciado, gritaban consignas y corearon el tema Canción sin miedo, que es el símbolo de la lucha contra el femicidio.