Detienen a modelo de OnlyFans acusada de matar su novio
¿A cómo está el dólar en Colombia? Conductores deben…
Deslizamiento de gran magnitud cierra la vía Baños-Puyo
Exgobernador quiere que Nueva York pague su defensa …
Más de 190 000 trabajadores del sector público recib…
Por el feriado habilitan 14 nuevos puntos de vacunac…
Tres consejos para cuidar su casa mientras disfruta …
Femicidios y violencia machista alarman la Ciudad Ju…

Dos meses del robo en una iglesia y no hay rastro de los autores

La Iglesia del Hermano Miguel, en Selva Alegre, en el valle de Los Chillos. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

La Iglesia del Hermano Miguel, en Selva Alegre, en el valle de Los Chillos. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

La Iglesia del Hermano Miguel, en Selva Alegre, en el valle de Los Chillos. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

¿Hay perdón para aquel que roba los aretes de una virgen y los ornamentos litúrgicos de una iglesia? El padre Ely Galdes es benévolo y cree que sí. Eso sí, ya perdió la esperanza de recuperar lo que se llevaron.

El robo ocurrió hace dos meses, pero las secuelas todavía se sienten en la Iglesia del Hermano Miguel, en Selva Alegre, en el valle de Los Chillos.

La tarde de hoy, martes 20 de octubre, Galdes habló con El COMERCIO y relató detalles de aquel robo. Por ahora solo se conoce que los sospechosos operaron en la madrugada. Abrieron un boquete en la fachada de la capilla y la desvalijaron.

Desmontaron el sistema de amplificación, arrancaron los aretes a la Virgen y se llevaron ornamentos litúrgicos (vestiduras utilizadas por los sacerdotes durante la misa).

Los sospechosos fueron avezados. Perpetraron el asalto pese a que a lado del templo está la residencia de Galdes. Él, sin embargo, no sintió movimientos ni ruidos inusuales.

En total, la Iglesia perdió alrededor de USD 4 000. Ahora, para oficiar la misa el padre utiliza unos parlantes que le prestó un vecino, asiduo asistente a la capilla.

Galdes vive en Selva Alegre desde hace cinco años. Es la primera vez que le sucede esto. Denunció el robo, pero, dos meses después, no hay rastro de los quienes cometieron este 'sacrilegio'.