10 de September de 2012 23:59

Por radio conoció la muerte de su padre

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Un mes antes del secuestro, Orlando Sigifredo Ibarra  triunfó en la Copa Tedasa. Este es un campeonato de tractomulas, que ese año se desarrolló  en Cuenca.

Ese día  se ganó USD 700 con su camión de marca Kenworth. Esas escenas están recogidas  en el blog Nordiesel, que difunde noticias del transporte pesado. A esta competición   llegó con una carrera previa en Cali. Esta se  realizó  el 27 de junio del 2010. Allí  se ubicó en el puesto 14,  de 37.

Era aficionado a  las carreras con  los  cabezales. Pero la  rutina cambió el 2 de agosto de ese año, cuando en Ipiales (Colombia) fue secuestrado por desconocidos.

Estuvo 766 días en cautiverio, hasta que  el fin de semana  logró  escaparse junto  con un guerrillero colombiano del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

La mañana de ayer, el empresario ecuatoriano apareció  junto a militares armados. Lo hizo a  las 09:30, cuando con cabello largo y botas de caucho    llegaba a  Bogotá desde Tumaco.  En Quito,   35 trabajadores de la empresa que manejaba antes del plagio  se alistaban a   recibirlo en la Base Aérea.  

Wilson G. es uno de sus amigos. Ayer recordó que en diciembre del 2010 también fue detenido  y lo  rescataron  41 días después. “Yo viví en carne propia eso. Estuve encadenado a un árbol y sufrí maltratos. Por eso me alegra la liberación de este buen hombre”.

Jorge Río, subgerente de la compañía, recordó ayer su última cita con Ibarra.  Fue en julio del 2010, días después de la carrera en Cuenca.  El empresario  asistió a la reunión de gerentes en Ipiales y dice que lo hizo a su estilo:  pantalón de casimir y camisa, pero sin corbata ni chaqueta. 

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En manos del ELN.

Al llegar a Bogotá,  Ibarra reveló duras escenas. Aquí su relato: “Pasé en  cautiverio, privado de la libertad, y vi  toda la injusticia que cometen los señores del Ejército de Liberación Nacional (ELN) contra los campesinos. Porque es una injusticia que resulta muy lastimera al verla. Me siento triste y muy apenado (por esto).  Y, a la vez, ahora estoy muy feliz porque Dios siempre estuvo conmigo. El secuestro  se produjo en el Municipio de Ipiales.

Ocurrió  en la oficina del trabajo. Llegaron unos cuatro o cinco encapuchados y se dio una emboscada. Fue cuestión de segundos. Tengo entendido que ellos pedían dinero. La liberación se produjo así: nosotros nos íbamos a movilizar desde un campamento hasta otro. Entonces, comenzamos a caminar. Salió un compañero, un enviado de Dios, y seguía avanzando. El resto de la tropa iba atrás. Él me dijo ‘¿Usted quiere irse para su casa?’ Entonces, le dije:  Hermano, no me mame gallo.

Él respondió:  ‘Hagámoslo ahorita’. Llevamos el equipo y empezamos a caminar y caminar  hasta llegar a un lugar en el que había señal de celular.

Él llevaba un teléfono. Marcamos  al número de la Armada y no demoró mucho el Ejército en llegar al sitio. Por lo cual estoy muy agradecido con el señor Ministro de Defensa (de Colombia), que me imagino que sabe y, como no, al señor Presidente de la República.

 ¿Cómo me trataron los guerrilleros? La comida era la de un simple campesino. Obviamente, permanecí encadenado los primeros 48 días, durante las 24 horas.

Para tomar un baño o ir a la letrina  había que estar con las cadenas. Luego, fue solo en las noches.  Desde junio del 2012 ya dejaron de encadenarme.

¿Qué objetos le  permitían tener los guerrilleros? Nos movilizábamos de manera permanente. Y cada tres días nos movíamos a otros sitios. Me facilitaron un radio que me permitió enterarme de las noticias.     Tenía algunos cuadernos y libros. Y,  lo más importante, la  Biblia, que logré conseguirla en un campamento.

Ellos me dijeron que me secuestraron por dinero y, lamentablemente, por la codicia que tienen estos señores. Codicia que, lamentablemente, terminó con la vida de mi padre. Él fue asesinado el 31 de enero del 2012, luego de que pagó el rescate. Pero ellos siguieron pidiendo más dinero.
Esto es ambición y no se trata de ninguna lucha por el pueblo.

Desconozco hasta ahora cuánto pagó mi papá, porque allá no informan de nada. Yo me enteré de la muerte de mi padre en la radio, al día siguiente. Una emisora ecuatoriana dio la noticia.  En  el cautiverio estuvimos por los municipios de Samaniego, Barbacoas, Ricaurte. No vi a otras personas secuestradas. Estaba  solo”.

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La llegada a Quito.

El recibimiento fue ensordecedor. Las bocinas de  cuatro tractomulas, que se estacionaron fuera de la Base Aérea de Quito, anunciaban que Orlando Ibarra estaba en suelo ecuatoriano.

Eran camiones que  pertenecían a Transcomerinter, la compañía de  su padre, asesinado en enero de este año. A esta terminal, el ecuatoriano llegó pasadas las 19:00 en el vuelo 525 de Tame desde Bogotá.  Los grandes camiones eran parte de una calle de  honor para el carchense.

En una furgoneta de Migración, Ibarra salió una hora después acompañado de una decena de sus familiares más cercanos que vestían una camiseta blanca con la imagen del empresario de hace dos años (cabello corto y sin barba) y la frase “justicia”. “Mechas (como lo llaman), te queremos”.

Sus primeras palabras fueron para agradecer a Dios. Su madre necesitó un vaso de agua para mantenerse. La bebió con ímpetu mientras su hijo hablaba.

SU VIDA EN 30 LÍNEAS

Fue diputado y quería ser consejero

Orlando Ibarra es un administrador de empresas. Tiene  39 año y antes  del plagio  era  gerente de Transcomerinter.

Esta es  una empresa carchense de transporte  que opera en  Ecuador, Colombia y Perú.  Desde hace 10 años, su oficina se ubicaba en Ipiales (Colombia).

Fue allí donde en el 2010, desconocidos  lo  secuestraron   y también donde asesinaron a su padre Orlando Sigifredo Ibarra. Este hecho ocurrió a inicios de este año.

Nació en   Tulcán y  es el mayor de cuatro hermanos. En  el 2007 optó por la política.

En ese año  fue diputado por Carchi  (Prian). Pero en esa ocasión los  legisladores  estuvieron en sus cargos apenas  tres meses.
Dos años después, el empresario volvió a intentar entrar a la política. Buscó la  viceprefectura de Carchi,  pero no logró su objetivo.

La cronología

02/08/2010

El ecuatoriano Orlando Sigifredo Ibarra Sarmiento fue secuestrado presuntamente por miembros de la ELN, el  2 de agosto del 2010,    en el Municipio de Ipiales (Colombia).

26/06/2011

Sospechosos atacaron  la empresa que  manejaba el ecuatoriano secuestrado.  Los familiares dijeron que puede ser una represalia por la presión para pedir que Ibarra sea liberado de inmediato.  

31/01/2012

El  padre de Sigifredo   fue asesinado por  desconocidos. Esto  habría ocurrido    luego de que pagara una suma de dinero para  la    liberación de su hijo. Esa información la dio a conocer  la mañana de ayer el liberado.  


09/09/2012

Con la ayuda de un guerrillero del  ELN, Sigifredo Ibarra escapó del grupo luego de haber estado  secuestrado más de  766 días. Anoche  tenía previsto llegar a la Base Aérea de Quito.

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