Procurador General del Estado: 'No creo que volvamos a reanudar las conversaciones por más que Odebrecht nos pida'

Íñigo Salvador, procurador General del Estado. Foto: archivo / EL COMERCIO

Íñigo Salvador, procurador General del Estado. Foto: archivo / EL COMERCIO

Íñigo Salvador, procurador General del Estado. Foto: archivo / EL COMERCIO

Entrevista al procurador General del Estado Íñigo Salvador.

Usted ha sido criticado por el trabajo que realiza en la Procuraduría. El coordinador de la Comisión Anticorrupción, Germán Rodas, ha sido uno de los que le cuestiona.

Mire, hemos venido trabajando, por ejemplo, en el caso Odebrecht. Esas conversaciones no han durado dos años como se dice. Comenzaron en julio del año pasado y terminaron ahora, a fines de mayo. Son 10 meses. A mí sí me sorprende que se diga que son dos años. Otra cosa: en ese grupo de altos funcionarios que se sentaron en la mesa de conversaciones con Odebrecht, el Procurador General del Estado era solamente el portavoz. Los que estábamos conversando éramos cuatro entidades: Secretaría Anticorrupción, Fiscalía, Contraloría y Procuraduría. Todo, por iniciativa de la Secretaría Anticorrupción. Luego la Fiscalía se apartó, porque habría podido estar en conflicto: por un lado conversando con la empresa y los personeros a los cuales luego podría estar investigando e incluso procesando.

¿Cómo entender que después de estas conversaciones usted diga que la compañía no estaba actuando de buena fe?

En el momento en que nosotros nos damos cuenta que la empresa no estaba actuando de buena fe, lo que correspondía era precisamente terminar las negociaciones, para que la Fiscalía, Contraloría, SRI y otras entidades que tenían cuentas pendientes con Odebrecht iniciaran acciones. Otra cosa que hay que dejar claro es que el Procurador General del Estado no tiene facultades de investigación ni de procesamiento penal ni civil ni administrativo. Hay otras entidades para eso. Entonces, parecería que el Procurador no ha hecho nada. Pero es la primera vez que el Procurador participa activamente en una acusación particular en un caso tan sonado como el Sobornos, con bastante éxito hasta el momento.

En el tema de la corrupción no ha podido recuperar los dineros y también se lo cuestiona por eso.

Verá, el tema de la recuperación de los recursos de la corrupción es una cosa del cual todo el mundo habla y del que poca gente tiene conocimiento. Solo le pongo un ejemplo: en el 2017, el Ecuador gana un juicio para recuperar activos en el exterior. Pero este caso data de 1996. En el 2017 se gana una sentencia en el Reino Unido. El Consejo Privado de la Reina finalmente le da la razón al Ecuador por un monto de USD 900 millones, Entonces los procesos son largos. En este caso, el Estado ecuatoriano se ha demorado 21 años en conseguir una sentencia. Ahora, esa sentencia hay que ejecutarla en todas las jurisdicciones en donde los demandados tienen activos.

Pero cuando se empieza a conversar con Odebrecht se lanza al país un mensaje de que ya se recuperará el dinero y resulta que no hay nada concreto.

Yo entiendo eso y créame que no hay nadie más contrariado de que las cosas hayan terminado así (suspensión de los acercamientos con Odebrecht). Visto en perspectiva, un asunto que parecía que podía evitarnos un largo proceso judicial para obtener una indemnización terminó evidenciándose como una estratagema de Odebrecht para ganar tiempo y terminar diciendo: vean lo que nosotros queremos hacer es básicamente que el dinero que nos tienen retenidos judicialmente se haga pago de las indemnizaciones una vez que hayamos deducido lo que tenemos que pagar al SRI y a ciertos acreedores. No se trataba de eso, se trataba de que la indemnización sea una indemnización real. Lamentablemente no se dio así.

Entonces, ¿cómo queda el caso Odebrecht?

Los señores de Odebrecht han dicho que ellos han estado buscando reanudar las conversaciones varias veces. Entonces, aquí hay que ser veraz. La verdad es que estos 10 meses han estado plagados de obstáculos. El 16 de octubre, el señor Contralor General del Estado estaba a punto de reunirse con el representante de Odebrecht, justamente para comenzar el cotejo de los daños causados, pero resulta que ocurren las movilizaciones violentas de octubre. Fueron dos meses en que no se pudo hacer nada respecto de este tema y de muchos otros. En diciembre mandaron la primera carta planteando condiciones inaceptables y en marzo mandan una segunda carta pidiendo que reanudemos las conversaciones, pero de una forma coercitiva y en eso entramos a la crisis de la pandemia, que también ha dificultado cualquier tipo de comunicación. No creo que volvamos a reanudar las conversaciones por más que Odebrecht nos pida. Ahora, ellos tendrán que responder directamente ante la Fiscalía, Contraloría, ante los proveedores con los que tengan obligaciones incumplidas.

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