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Hay políticos y cabecillas que gozan de beneficios en cárceles

La cárcel 4, en El Condado (norte de Quito), es la que se considera con más privilegios para los detenidos. Foto: Archivo / El Comercio

Comen diferente al resto de los detenidos. Tienen un menú especial compuesto de carne, pollo y cerdo. Sus celdas están adecuadas exclusivamente para ellos. Sus camas tienen colchones cómodos y gozan de cobijas. Tienen acceso a celulares, e incluso tienen televisión y refrigeradores.

Así son las celdas de políticos y de cabecillas de bandas delictivas en el sistema de rehabilitación ecuatoriano. Tres guías penitenciarios y dos exconvictos contaron a EL COMERCIO cómo viven los presos que son conocidos por corrupción y, otros, por ser jefes de organizaciones delictivas.

Estas descripciones no son aisladas. La Comisión de Pacificación y Diálogo Penitenciario también lo confirmó en su primer informe de actividades. Este organismo, creado por el presidente Guillermo Lasso, ha denunciado una serie de irregularidades que constataron en las cárceles del país.

En el documento oficial se señala que existe “privilegios para los presos ‘políticos’ y los ricos, con departamentos de lujo”.

Condiciones desiguales

Alfredo Narváez es uno de los comisionados que visitó los centros desde diciembre pasado. Él cuenta que en los recorridos que hicieron a las cárceles observaron las condiciones “inhumanas” que viven los privados de libertad.

“En un espacio donde debería dormir una persona descansan hasta tres. Tienen colchones más delgados que un cartón. Pero lo más preocupante es que la gran mayoría no tiene acceso a beneficios penitenciarios, ni tratamientos psicológicos como sí los tienen los políticos”, dice.

Esto en relación al último recurso de habeas corpus que permitió la liberación del exvicepresidente Jorge Glas. Según el comisionado Narváez, cuando realizaron un recorrido por la cárcel de Latacunga hubo personas que les informaron de las condiciones de salud del exalto funcionario del correísmo.

De hecho, Glas para salir de la cárcel argumentó que estaba corriendo riesgo su vida por los hechos de violencia. Pero personal del Servicio de Rehabilitación (Snai) señaló que él estuvo entre los presos que fueron evacuados.

En tanto que familiares de detenidos de la cárcel de Cotopaxi señalaron que sus parientes no fueron evacuados cuando se iniciaron los últimos enfrentamientos.

“Ahí adentro solo los que tienen dinero se salvan. Los guardias les cuidan y hasta hay otros presos que les dan protección. El resto de presos están a la merced de lo que suceda”, dice Rosa, una mujer que visita cada dos semanas a su esposo que paga una condena de cinco años en esa prisión.

Parte de esas acusaciones también fueron evidenciadas por la Comisión de Pacificación. En su informe también indican que “a los guías penitenciarios (las mafias) les dan un cheque semanal. Si no lo reciben, son amenazados y si lo aceptan, pasan a formar parte del sistema corrupto”.

Asimismo, indicaron que existen “policías que son el brazo derecho de los cabecillas” y que ellos les dan protección.
El ministro del Interior, Patricio Carrillo, ha señalado que no tiene elementos suficientes que demuestren esa información y por eso ha delegado al Comandante de la Policía para que pida más detalles a la Comisión de Pacificación.

Afectación psicológica

Organismos de Derechos Humanos también se han pronunciado sobre la diferenciación que tienen los presos políticos con el resto de detenidos.

El Comité Permanente por los Derechos Humanos de Guayaquil ha expresado su preocupación en torno a las personas de la tercera edad, que tienen enfermedades crónicas y también de quienes padecen afectaciones psicológicas.

Ese es el caso, por ejemplo, de los presos de la Penitenciaría de Guayaquil. En ese centro, los activistas denuncian que existen detenidos que tienen que dormir en celdas en donde fueron masacrados y desmembrados detenidos en las matanzas del 2021.

“Es una alta afectación psicológica la que viven. Eso aumenta el estrés y los niveles de violencia”, señala el Comité de DD.HH.

La de mayores privilegios

Uno de los centros, cuyos presos más gozan de beneficios, es la cárcel 4 de Quito. Por esas instalaciones han pasado políticos por corrupción como Jorge Glas, Álex Bravo, Carlos Pareja Yannuzzeli, el excomandate de la Policía, Fausto Tamayo y los involucrados en el caso Fifa Gate y Daniel Salcedo.

Ahí no hay hacinamiento. Los detenidos tienen acceso a Internet y medios electrónicos. Las visitas son regulares y hay celdas que reciben máximo seis personas.

Es una casa adecuada como prisión. Desde la Asamblea Nacional han intentado promover leyes para cerrar esta cárcel, pero no lo han conseguido. Es un centro que, inicialmente, fue establecido para policías, pero con el pasar del tiempo se ha constituido en la cárcel de políticos y detenidos por actos de corrupción.

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