9 de January de 2012 00:02

Policía busca más pruebas sobre los descuartizadores

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Las investigaciones policiales en el caso de los descuartizadores continúan. Ayer encontraron una casa, ubicada en la cooperativa Sergio Toral, en el noroeste de la urbe. Allí, supuestamente se comercializaba droga y se sospecha de que existirían restos de cuerpos.

En este lugar, un equipo de la Brigada de Homicidios de la Policía buscaba muestras de partes de personas asesinadas.

Según la Policía, en el lugar se habría hallado droga. Un oficial dijo que en el allanamiento se localizaron paquetes presuntamente de cocaína y una sustancia verdosa. Los uniformados encontraron la casa por la información que les proporcionó un testigo protegido de la Fiscalía.

Por otro lado, el equipo de Homicidios, en la tarde de ayer, comenzó las tareas para realizar excavaciones en otro terreno de la cooperativa Nueva Prosperina, pero antes debía evacuar el agua que se encontraba en el lugar. La Policía informó que en este sitio encontraron vestimentas con restos de sangre, y se sospecha que pueda estar enterrada la cabeza de una de las víctimas descuartizadas.

Hasta el momento, hay siete detenidos para las investigaciones sobre el caso de dos personas desmembradas en la urbe. Los operativos de la Policía comenzaron el sábado en la madrugada y continuaban hasta el cierre de la presente edición.

Según el Juzgado Primero de lo Penal, el grupo estaría conformado por nueve hombres. “Ellos confesaron ser culpables de los descuartizamientos y que no eran sicarios”, pero dijeron pertenecer a una supuesta “secta satánica”, señaló una fuente de esa dependencia judicial.

Según las investigaciones de la Policía, Fidel P. y Eduardo S. eran los líderes de los descuartizadores. “Este último se hizo pasar por testigo protegido, pero en las declaraciones de los detenidos, indicaron que él era el segundo al mando”, señaló la fuente.

En las investigaciones se precisa que uno de ellos se encargaba de descuartizar a las víctimas una vez que eran asesinadas. Revelaron que usaban cloro para limpiar evidencias y luego botaban las partes de los cuerpos en varias fundas de basura y sacos.

Los siete detenidos tienen prisión preventiva por el delito de asesinato, desde el sábado.

Mientras en las barridas, donde se localizan las dos casas con evidencias de sangre y otra con droga, los vecinos desconocían estos hechos. Aunque sospechaban que consumían y comercializaban drogas.

Sin embargo, un testigo indicó que en algunas ocasiones, el grupo manifestaba que había descuartizado a personas. Pero nadie les creía, debido a que casi siempre estaban drogados y creían que eran locos. La mayoría de los moradores tiene miedo de que salgan en libertad.

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