10 de February de 2011 00:00

La pequeña Denisse Mishel no quiere volver a la casa donde fue ultrajada

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Para Denisse Mishel, de tu familia que te quiere mucho. El mensaje escrito en un pequeño papel blanco acompañaba a un ramo de siete gardenias. Llegó el mediodía de ayer a una de las camas de la sala de Cuidados Intensivos de una casa de salud de Guayaquil.

En esa área del hospital, al final de un pasillo frío y solitario se recupera la niña de siete años que fue ultrajada en su hogar. Según las investigaciones, el presunto agresor fue su padrastro.

La madre y los tíos paternos de la pequeña denunciaron en la Fiscalía que Julio C., de 23 años, intentó violar a la niña.

Relataron que Denisse Mishel pudo sobrevivir, pese a la serie de puñaladas que recibió de su agresor en diferente partes del cuerpo.Sucedió el domingo pasado, cerca de las 19:00, en la casa de la Cooperativa Balerio Estacio, en el noroeste de la urbe. Uno de los cortes infligidos a la menor, el más profundo, comprometió su colon. Otros cortes, considerados superficiales, alcanzaron la espalda, la barriga y uno de los brazos.

Según el diagnóstico médico, Denisse Mishel ya salió del estado crítico. Le retiraron la respiración asistida y está consciente.

Patricia Parrales, directora del hospital, dijo que la niña podría pasar a una sala de recuperación dentro de uno o dos días más. “La recuperación ha sido rápida debido a que las puñaladas no comprometieron órganos vitales”.

La pequeña era alimentada ayer a través de una sonda, la que será retirada mediante otra operación, dentro de una semana.

Los exámenes que le practicaron concluyeron que la niña no sufrió una violación.

Denisse Mishel cumplió siete años el pasado 17 de diciembre. Cursaba la primaria en una escuelita cerca de donde vivía con su progenitora y su pequeño hermano, de cuatro años.

La madre, Nancy R., una extranjera de 22 años, llegó a Guayaquil hace nueve. Ya en la ciudad se radicó en la Cooperativa Balerio Estacio, un sector periférico considerado de riesgo.

Los moradores lo corroboran. “No hay día que no hayan estos casos de violencia. No denunciamos porque la Policía ni se asoma”, aseguró Teresa Q., quien vive ne la Cooperativa.

Nancy, la madre, conoció en la Balerio Estacio a Juan Francisco G., padre de Denisse Mishel y del pequeño de cuatro años.

José G., abuelo paterno de Denisse Mishel, recordaba ayer, mientras esperaba en la sala adjunta a la de Cuidados Intensivos, que nunca le agradó el padrastro de sus pequeños nietos.

“Cuando mi hijo Juan Francisco falleció, hace cuatro años, mi nuera se hizo de otro compromiso. Se juntó con este señor que ahora intentó abusar de mi nieta. Yo no lo conocía bien, pero sí le aconsejé a mi nuera que tenga cuidado”.

Julio C., vivía en el mismo sector. “Con él se conocieron porque vivían cerca. El domingo, cuando sucedió esta brutalidad, mi nuera le había encargado el cuidado de mis nietos”, contó ayer el abuelo.

El hecho se produjo en el interior de la vivienda de Nancy, una casa sin enlucir levantada en una de las empinadas y resbalosas cuestas de la Balerio Estacio. “La casa la levantó con mucho esfuerzo mi hijo y se la dejó a mi nuera”, relató el abuelo.

Tres tías paternas de Denisse Mishel le llevaron las flores con el mensaje. En el pasillo del primer piso, donde se recupera la pequeña, contaron que la madre hace poco consiguió trabajo, como personal de limpieza, en la Clínica Kennedy, en el norte de la urbe.

Por ello, la madre recurrió a esa clínica luego de que unos vecinos le alertaran de que su hija, ensangrentada, pedía auxilio. En la clínica prestaron a la pequeña los primeros auxilios y le realizaron una operación para colocarle la sonda por donde se alimenta.

Denisse Mishel llegó a la clínica consciente. Por ello pudo relatar cómo fue agredida. Carlos G. uno de sus tíos paternos, relató en la Fiscalía que la pequeña identificó plenamente a su victimario. “Parece que este sujeto estaba ebrio. Luego de agredir a la niña huyó del lugar en un taxi”, mencionó.

En el hospital donde atienden a la menor consideran que ella requerirá apoyo psicológico luego de su recuperación física. El abuelo mencionó que la pequeña insiste constantemente a su madre en que no quiere volver a la casa donde fue ultrajada. Por ello, la madre ahora estudia la posibilidad de mudarse a otro sector.

La Policía indicó que Julio C. registra antecedentes penales. Fue detenido en mayo del 2010, por robo común. El comandante del Regimiento Guayas, Miguel Chiriboga, indicó ayer que dos equipos especializados de la Policía Judicial ya tienen pistas de la ubicación del presunto agresor.

Por su lado, el gobernador del Guayas, Roberto Cuero, mencionó ayer que se evalúa ofrecer una recompensa para ubicar al victimario de la pequeña. “Si el operativo de búsqueda y captura no da resultados, recurriremos a la recompensa”, indicó.

Quito

Roberto Calderón / Víctima de  asalto y estafa

‘Los asaltantes se burlaron de mí’Bajé del bus en la avenida 10 de Agosto, por el norte de Quito. Repentinamente aparecieron dos personas y me apuntaron con un revólver. Levanté las manos y les dije: Hermanos llévense todo, pero no me hagan daño.

Me sacaron la billetera en la que tenía 200 dólares, la cédula, la papeleta de votación y la tarjeta de débito. Además, me quitaron el celular que me costó 420 dólares.

Pedí a un transeúnte que me prestara su teléfono para llamar al 101 de la Policía. Pasaron más de 45 minutos y nunca llegó ningún patrullero. Más bien los que me asaltaron volvieron con las chompas cambiadas para que no los reconociera. Me puse nervioso y fingí que hacía parar a un bus, pero se subieron ellos y se fueron burlándose de mí.

Ahora he venido a la Policía Judicial para denunciar que me estafaron. Acudí a un centro de cómputo para que incluyeran códigos de barras en las etiquetas de los productos: concha, camarón, mejillones, etc., que vendo a supermercados.

Pero dañaron las etiquetas, que me costaron 300 dólares. No pude llevar a tiempo los mariscos y en una semana perdí 1 600 dólares.

La propuesta

María Augusta Proaño / Directora Fundación Telefónica

 ‘Educar a los niños’

La educación aporta en la medida en que permite nuevas oportunidades y transforma condiciones de vida. De hecho, todo el tema de la delincuencia tiene una base económica importante; es decir, si existe pobreza las oportunidades y el acceso a la escolarización disminuyen y la delincuencia tiende a aumentar.

Al trabajar en temas de educación se abren posibilidades a todos los niños y adolescentes, se generan nuevas visiones en las familias. Así, las personas cambian y comprenden que no es la salida más adecuada tener a los hijos en la calle, esto permite que se desarrollen y crezcan en ese ambiente, además de ser es un factor que vulnera absolutamente todos los derechos.

En la calle, un niño se acerca hacia lo más fácil que puede ser la delincuencia, es por eso que la familia tiene que aprender a hacer gestión por sus hijos para poder, precisamente, tener en conjunto una visión de desarrollo, una visión de futuro que abra mejores posibilidades.

Es importante atender directamente a niños y niñas trabajadores para ofrecerles un futuro mejor y así se proyecten a ser buenos profesionales, a ser buenos ciudadanos, a construir país, a construir seguridad y a construir desarrollo.

Al dotar y facilitar estrategias de educación en todos los proyectos se estará trabajando en la prevención y contención de seguridad en el país.

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