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La morgue de Quito recibe hasta 15 cuerpos en un fin de semana

La sala de tanatología del Servicio de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Quito recibe diariamente de ocho a 10 cuerpos. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO

La sala de tanatología del Servicio de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Quito recibe diariamente de ocho a 10 cuerpos. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO

La sala de tanatología del Servicio de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Quito recibe diariamente de ocho a 10 cuerpos. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO

Freddy Herrera se coloca el traje de bioseguridad, la mascarilla y los guantes de protección antes de entrar a la sala de necropsia con paredes color turquesa y piso de baldosa. Atraviesa la nueva puerta de vidrio que se abre automáticamente.

Herrera es coordinador técnico del Servicio de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Quito y el viernes 26 de julio del 2019 presentó los nuevos equipos para tratar a los cadáveres.

La sala de tanatología recibe diariamente de ocho a 10 cuerpos y esta cifra puede elevarse a 15 los fines de semana. La mayoría son producto de muertes violentas o accidentes de tránsito.

Por eso se incorporaron otras cuatro cámaras de refrigeración con una capacidad de seis cadáveres por cada una.

Ahora, la médico forense Diana Álvarez dice que podrá ordenar a los cuerpos de mejor forma y además separarlos y diferenciarlos de acuerdo a la causa de la muerte. Solo había tres cámaras.

El mantenimiento técnico de los congeladores que habían en el lugar ayudarán a la forense a distribuir 60 cadáveres que se encuentran en este momento como NN y otros que acaban de llegar o están en proceso de identificación.

El general Gustavo Zarate, director de Medicina Legal, indica que antes había inconvenientes con el número de cuerpos sin vida que se almacenaban en las cámaras frigoríficas, porque solían sobrepasar su capacidad. “Se ubicaban en contenedores y eso no era lo correcto”.

Las cuatro cámaras de refrigeración tienen un costo de USD 175 000 y pueden controlarse a distancia con un celular. Herrera asegura que así se podrá manipular la temperatura o las fallas eléctricas.

La sala de necropsia también tuvo un proceso de mantenimiento. El director dice que este espacio debe convertirse en una “sala de operaciones donde los disectores y médicos puedan darle un trato digno a los cadáveres”.

Además, se habilitó un espacio para la recepción de indicios de muestras biológicas tomadas en las autopsias.

La morgue de Quito también fue equipada con refrigeración para la conservación de muestras biológicas. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO

El sargento Edison Revelo se cubre el cuerpo con el traje de seguridad y organiza los frascos de sangre, tejidos y órganos. Los refrigeradores con los que trabaja pueden almacenar 1 600 restos biológicos.

Con la ventana que instalaron en la sala de necropsias, el sargento podrá agilizar el proceso de identificación y organización de las 15 muestras que le llegan diariamente por distintos fallecidos. Luego, estas serán entregadas a la Fiscalía para continuar con las investigaciones.

Las ventajas que tiene la readecuación de la morgue son para precautelar la salud de los médicos legistas y funcionarios que trabajan en el lugar. Adicionalmente se evita que los olores fuertes de los cuerpos en descomposición afecten a los alrededores.

En los tres próximos meses recibirán un vehículo isotérmico para reforzar el traslado de cadáveres desde la escena donde ocurrió el hecho hasta la morgue. “Esto ayudará cuando existan varios muertos producto de un siniestro de gran magnitud”, dijo Freddy Herrera.

En el área de tanatología, en un día normal, trabajan un médico legista, un disector y el custodio de muestras biológicas. Una autopsia de un cuerpo puede durar de 2 a 4 horas, dependiendo la causa de su muerte.