22 de January de 2012 00:01

‘Me armé de valor y le quité lo que me robó’

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Me golpeó en la espalda y luego sacó un cuchillo para que le dé la cartera. Entré en pánico y le di todo lo que tenía. El asalto sucedió tres cuadras antes de llegar a mi tienda de abarrotes, cerca de las 09:00.

El local está en el centro de Ambato. Luego de eso, el sospechoso ingresaba a varios locales y después salía. Era alto y delgado. Vestía un pantalón de tela y camisa celeste. En su espalda llevaba una mochila negra.

Estaba en estado etílico, tenía en las manos una botella de licor y al caminar se tambaleaba. Me di cuenta de que en su otra mano sostenía mi cartera. Mi celular sonaba, pero él no respondía. Luego el hombre sacó el teléfono y lo apagó. Yo lo miraba de lejos. Iba a cruzarme al otro extremo de la calle pero no lo hice.

Me armé de valor y camine directo hacia él. Me amenazó e intentó agredirme con una de sus manos. Le di un golpe, eso le provocó que retrocediera y se estrelle con la puerta de metal de un local.

Logré que botara mi cartera en el suelo. Me asusté porque pensé que el golpe destruiría la puerta del local comercial.

En mi cartera tenía papeles personales y unos USD 20 aproximadamente. Después de un momento y de varios forcejeos al ladrón se le cayó mi celular. Era un modelo antiguo.

El sospechoso no me hizo daño y se fue caminado como si no hubiera hecho nada, mientras yo temblaba de los nervios. Un amigo me ayudó.

Los dos buscamos al atracador que aún se encontraba en el sector. Llamamos a la Policía Nacional y luego de varios minutos llegó. Lo buscamos pero ya se había escapado y ninguna persona daba razón de su paradero.

Los gendarmes rastrearon por las calles cercanas y por el lugar del Palacio de Justicia. En la búsqueda se unieron un patrullero y varias motos, pero no lo hallaron por ninguna parte. En las investigaciones se dedujo que el asaltante frecuentaba por otros sectores céntricos de la ciudad y que no solo entró a mi local sino al de mis vecinos. Pero allí no se robó nada.

Ahora estamos pendientes de cada persona que entra a los locales para ver si son clientes o personas que nos quieren hacer daño. El hecho causó la desconfianza de la mayoría de vecinos.

No denuncié el hecho a las autoridades porque solo queda en denuncia, no se hace nada. Por eso adopté medidas de protección, ya no camino sola y por lugares desolados. Es una buena alternativa para evitar ser víctimas de la delincuencia.

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