28 de July de 2012 16:26

Las investigaciones del accidente empezaron

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Las investigaciones del accidente de tránsito de la familia Toapanta Achachi empezaron en Chimborazo y Tungurahua. En el informe preliminar del Servicio de Investigación de Accidentes de Tránsito se presume que la pérdida de vía que causó la precipitación de la camioneta Toyota doble cabina de color gris de placas TBC – 8954 en la quebrada Mallacún, de 300 metros de profundidad en el cantón Chunchi (Chimborazo), pudo ocurrir cuando el conductor, Hernán Toapanta de 42 años, se quedó dormido.

Los cuerpos de José Leonidas Achachi (70), María Angélica Chango (65), Cristina (18) y Gisella (15) Toapanta Achachi y María Achachi Chango (42) fueron rescatados por personal del Cuerpo de Bomberos de Chunchi y de Alausí a las 21:00 de ayer tras cuatro horas de labor.

La zona del accidente es de difícil acceso. El terreno de la empinada quebrada es rocoso y está lleno de plantas silvestres que dificultaron el rescate de los cadáveres. “Las tareas debieron suspenderse algunas horas debido a la inestabilidad del terreno. Caían rocas mientras los bomberos y policías intentaban sacar a las víctimas de la camioneta” dijo Roberto Cayambe, fiscal de Chunchi. Y añadió: “Los cuerpos fueron reconocidos por la vestimenta de las víctimas. Estaban en estado de descomposición y los animales carroñeros de la zona los habían desmembrado".

Las operaciones de rescate se reiniciaron hoy a las 04:00. Los cuerpos de Luis Hernán Toapanta y su esposa Luz Angélica Achachi (35) aún permanecían en la camioneta. Sacarlos fue más complicado, pues estaban en los asientos frontales de la camioneta y tenían puestos los cinturones de seguridad. Los hierros retorcidos requirieron herramientas especiales que se trajeron de Alausí.

Familiares de las víctimas esperaron en la carretera hasta las 07:00 de hoy cuando finalmente ambos cuerpos fueron recuperados. Luesgo fueron llevados a la morgue de Riobamba y desde allí fueron trasladados a Quillán Loma en la parroquia Izamba. Finalmente, los familiares pudieron velar a los siete cadáveres de la familia cuya desaparición mantuvo en zozobra a cientos de personas que realizaron búsquedas en diversas quebradas de las provincias de la Sierra Centro.

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