31 de October de 2011 00:02

‘Si hay casos de abuso de DD.HH., son individuales’

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Wilson Alulema Miranda.

Nacido en Ambato,  es el jefe de Estado Mayor de la Policía. Este agosto,  el Ejecutivo lo ascendió al grado de General Inspector.     

Su formación. Es ingeniero en Administración. Tiene cursos en   Inteligencia y Terrorismo, en Batón (EE.UU.); y en Redes de Computación, en Florida (EE.UU.).


La familia Restrepo lo ha mencionado en la desaparición de los hermanos Santiago y Andrés. Señala que usted trabajaba en los archivos del Servicio de Inteligencia Criminal (SIC) y que cuando la Comisión Internacional de Investigación le pidió documentos sobre el caso usted dijo que ya no existían. ¿Qué pasó?

Es una gran sorpresa que después de 23 años me entere de que estuve como jefe de archivo.

¿Usted no fue jefe de archivo del SIC?

Jamás, ni en el SIC ni en ningún otro lado. En los archivos nunca se nombra a oficiales, sino que están clases.

Entonces, ¿qué cargo tenía usted en enero de 1988, cuando desaparecieron los hermanos Restrepo?

Era teniente y trabajaba en el SIC. Allí a uno le ponen en una brigada o en otra; recuerdo que estuve en dos: en la de menores y luego en la de capturadores.

¿Qué tarea cumplía en el SIC ese 8 de enero cuando ocurrieron los hechos?

Cuando me llamaron a la Comisión de Investigación, unos dos años después, me entero que había estado de guardia ese 8 de enero a partir de las 24:00 a las 06:00 del siguiente día. Hice guardia normal, yo nunca supe nada, nunca supe que habían estado allí los menores. No me iba a acordar de un día específico.

¿Turno de guardia? ¿Los oficiales hacen turnos en la prevención de los repartos?

Claro.

¿Y cómo desde la prevención no se entera de nada?

En este momento cómo puedo acordarme. Lo único que podría hacer es remitirme a los libros. Ahí están las novedades, los vehículos que ingresan, los detenidos que entran y salen. Y otra cosa que tengo que decir enfáticamente es que nunca he conocido personalmente al ingeniero (Pedro) Restrepo (padre de los hermanos desaparecidos). Nunca lo he visto, peor haber hablado con él. Lo conozco por televisión y periódicos.

Hay testimonios que dicen que usted fue al penal García Moreno a hablar con el ex agente Hugo España, detenido por este caso, y que le ofreció dinero y hasta lo amenazó de muerte para que no lo involucrara. ¿Qué dice al respecto?

En septiembre de 1991 acudí a una requisa de las muchas que se hacen en el penal. Como conocí a España le pregunté del caso (Restrepo), pues como no sabía nada quería hablar con él. Me dijo las cosas que ya había dicho a la prensa y salí.

Pero luego él dijo otras cosas, General…

Después de unos días dice que le he tratado de envenenar, que le he amenazado, que le he ofreció plata. En la reunión estuvo el jefe de guías penitenciarios y él luego dijo que la conversación fue tranquila y amistosa. Más tarde, Maritza España desmintió que su hermano (Hugo) hubiera recibido una oferta económica para guardar silencio.

Para esta entrevista usted no viste su uniforme de Policía. ¿Eso se debe a que el ministro del Interior, José Serrano, ordenara abrir un expediente en su contra por dar unas declaraciones anteriores sobre este caso?

Estoy sin el uniforme, porque estoy con ocho días de permiso. Estoy con el abogado y no puedo estar trabajando.

El ministro Serrano cuestionó que usted hubiera utilizado las insignias, cargo y uniforme para esa entrevista del 20 de octubre.

De eso no quiero comentar. Pero es parte de un problema generado por el caso Restrepo. Para mí fue un golpe ver que se decía que yo estuve en el archivo (del SIC). Inmediatamente y en el mismo canal donde apareció eso quise dar mi versión.

¿No pidió permiso para ir a esa entrevista?

No comento más sobre eso.

¿Usted tiene el apoyo del comandante general de la Policía, Patricio Franco?

Eso no lo tengo que decir yo. Él me conoce, quizá como muy pocas personas, porque hemos trabajando 34 años juntos.

¿Y el ministro Serrano? ¿Él apoya su gestión?

No le puedo decir eso, no puedo decir nada.

No es la primera vez que hay roces entre usted y funcionarios del Gobierno. En febrero, usted habló en diario El Universo de los cambios en la institución y señaló que se debían hacer, pero sin despedazar a la Policía.

Tampoco voy a comentar eso; fue aclarado oportunamente.

General, ¿ha pensado presentar la disponibilidad?

Estoy 34 años en la Policía. Es un trabajo duro, hasta hace pocos años muy mal remunerado, sacrificado. No importa si me voy hoy, mañana o en un mes.

¿No va a presentar la disponibilidad?

No lo he pensado. Por ahora estoy defendiéndome, no tengo por qué salir corriendo.

¿Está desmotivado?

No, no. Sorprendido sí. No voy a mentirle: este tipo de hechos, cuando son injustos, causan una gran preocupación.

¿Los policías están desmotivados?

No lo sé.

En enero, el manejo administrativo de la Policía fue delegado por Decreto Ejecutivo al Ministerio del Interior. Ahora se encuentra en marcha una reforma policial con el Proyecto de Código Orgánico de Entidades de Seguridad Ciudadana...

En verdad hay muchas cosas que causan impacto en la Policía y pedimos al personal que trabaje de manera honrada.

Esa reforma policial preserva la figura de Asuntos Internos para que los problemas disciplinarios de los uniformados sean analizados por la propia Policía. ¿No es mejor que un organismo independiente trate estos temas?

Para los casos de afuera hay jueces y fiscales. La situación disciplinaria va a Asuntos Internos. Nosotros pedimos una facultad discrecional para sanear a la institución. A nosotros nadie nos va a enseñar a depurar. Ahora, si quieren formar (un ente) de afuera, pónganlo, nosotros no nos vamos a oponer.

También se plantea crear una unidad civil de investigación y otra unidad para protección a autoridades. ¿Se debilita a la Policía?

No creo. Este esquema no va a debilitar a la institución.

En el tema de DD.HH., un informe de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (Cedhu) señala que entre el 2009 y 2010 en el país se registraron 37 ejecuciones extrajudiciales, en las que estarían involucrados agentes del Estado. ¿Cómo superar esa lacra?

En la Policía no hay una política de violación a los DD.HH. Todos los policías hacen cursos en el tema (derechos humanos).

¿Algo está fallando?

Si es que hay casos de abuso de DD.HH., son errores individuales. Son casos específicos. La Policía es una institución con cerca de 40 000 personas y las funciones que cumple son bastante complejas. No todos los policías quizá estén preparados de la mejor manera, pero son situaciones individuales que pueden llevar a esos temas.

Pero esos hechos causan desconfianza en la gente.

Por supuesto.

¿Cómo cambiar la idea que la gente tiene de una Policía represiva?

Estamos mejorando. Esto del plan anticorrupción es positivo. Reconocemos que ha habido una mala educación y formación de los policías. A veces, da esa impresión (represiva) cuando salen (a la luz) algunas cosas.

Como la detención de un coronel por supuestos vínculos con narcotráfico.

Eso también se puede ver desde el otro lado. Nosotros mismos realizamos la investigación. Reconocemos nuestras falencias, estamos mejorando.

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