2 de January de 2012 09:40

‘Hasta el whisky que había en la casa se tomaron’

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Los planes que teníamos para este año se arruinaron.  Con mis padres pensábamos tomarnos un mes de vacaciones para conocer algún país de la región.

[[OBJECT]]Ahorramos todo el 2011 para hacerlo y de pronto, los delincuentes nos echaron abajo todas las aspiraciones.

A propósito de la Navidad fuimos con mi familia a pasar unos días en la playa y dejamos la casa sola. Solo al cuidado de dos perros que tenemos, que no son bravos, pero que por el tamaño amedrentan a los desconocidos.

Cuando regresamos del viaje vimos que la puerta del garaje estaba abierta. Nos asustamos y entramos al sitio. Todo en la sala  estaba revuelto. Había ropa tirada, cubiertos, cortinas...

Nos había robado la casa. Nosotros vivimos en el sector de La Mutualista, en la entrada de la ciudad de Santo Domingo. Es considerado un sector residencial. Ahí viven varias autoridades importantes de la  provincia.

Pensamos que era seguro, pero nos dimos cuenta de lo contrario de la peor forma. Los delincuentes habían golpeado a los perros; entraron a la casa y se llevaron todas las cosas de valor.

No hallamos ningún electrodoméstico. Solo habían dejado un televisor viejo que supongo fue demasiado pesado para cargarlo. Las joyas de mi madre desaparecieron al igual que los recuerdos y regalos que me habían dado mis amigos. Justo antes del robo había comprado USD 500 en ropa para el viaje que íbamos hacer. Se llevaron todo. Algunas prendas ni siquiera las había sacado de las fundas y estaban con etiqueta. Me dejaron sin nada.

Nos frustramos enormemente con lo ocurrido. Era la segunda vez que nos pasaba. La primera fue hace unos ocho años, pero no se llevaron tanto como esta vez. Parece que tuvieron el tiempo suficiente para elegir lo que más iba a servirles luego.

Prácticamente nos dejaron en la calle. Hasta la copia de las llaves del vehículo de la casa se llevaron y por eso ya cambiamos las chapas. Hicimos lo mismo con las cerraduras de las puertas y vamos a colocar seguridades en las ventanas de los dos pisos.

Mi papá tenía en la licorería dos botellas de whisky y hasta eso se fueron tomando. Encontramos los vasos que utilizaron en la sala. Tuvieron ese descaro.

Además estamos buscando alarmas y cámaras para instalarlas. Es la única opción que nos queda  porque tampoco podemos quedarnos sentamos a esperar que nos roben nuevamente. Con todo eso el viaje se suspendió  definitivamente.

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