
En un acto de reparación ordenado por la Corte Constitucional, la Fuerza Aérea Ecuatoriana protagonizó este jueves 4 de junio de 2026, una ceremonia de disculpas públicas en el Hemiciclo de la Rotonda, en el Malecón Simón Bolívar, ubicado en el centro de la ciudad de Guayaquil.
El Comandante General de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), Mauricio Salazar, encabezó el evento para reconocer la responsabilidad del Estado en la desaparición y posterior deceso de cuatro menores de edad, ocurrido en diciembre de 2024.
Ante los familiares de Josué, Ismael, Steven y Nehemías, el oficial expresó la postura institucional. “Ante las familias y la sociedad en conjunto reconozco, con vergüenza y dolor, que el Estado es responsable de un horrendo suceso: la desaparición forzada y posterior muerte de cuatro niños afrodescendientes, habitantes de un barrio popular del sur de Guayaquil, arrebatándoles su libertad, su infancia y su derecho a vivir dignamente”, manifestó el comandante durante su discurso.
El reconocimiento oficial abarcó diversos puntos críticos sobre la actuación de la institución durante la emergencia de hace casi dos años. La FAE admitió que existió un ocultamiento de información tras el suceso.
Según se reconoció en el podio, la respuesta entregada a los deudos fue fragmentaria, contradictoria y tardía, lo que impidió conocer la suerte y paradero de los pequeños en el momento oportuno.
El comandante Salazar fue enfático al admitir que el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas incumplieron su deber constitucional de proteger la vida y garantías fundamentales de los ciudadanos.
Además, reconoció que las versiones oficiales difundidas en su momento contribuyeron a la estigmatización de las víctimas y sus entornos familiares, reforzando prejuicios sobre la niñez en sectores populares.
El caso se remonta al 8 de diciembre de 2024, cuando patrullas militares retuvieron a los tres adolescentes y al niño en el sector de Las Malvinas, Guayaquil. Los menores fueron sustraídos de la protección legal y abandonados en una situación de indefensión total, lo que derivó en su desaparición y posterior hallazgo sin vida.
Rony Medina, padre de Steven, tomó la palabra durante el evento y pidió justicia, no solo por su hijo, sino por los otros familiares afectados. “Deseo que se haga justicia con los otros papitos para que encuentren a sus familiares. Nosotros les vamos a dar la mano, no seremos como otras personas que nos discriminaron”, aseveró el progenitor.
Este acto protocolario, busca ser el punto de partida para una reparación integral. El comandante Salazar señaló que este reconocimiento no debe interpretarse como un gesto vacío, sino como un compromiso irreversible con la verdad y la justicia.
El oficial exhortó a todos los servidores de la fuerza pública a recordar que ninguna autoridad está por encima de la ley ni facultada para actuar con impunidad en perjuicio de los derechos de los niños y adolescentes en el país.
